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Inicio arrow Tóxicos arrow Reptiles de La Pampa "serpientes, víboras, culebras y boas"
Reptiles de La Pampa "serpientes, víboras, culebras y boas" Imprimir E-Mail

PARTE III

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Boa constrictor occidentalis, Boa de las vizcacheras

Género OPHIODES Wagler, 1828

Reptiles serpentiformes, cilíndricos, con la extremidad anterior ausente y la posterior atrofiada y reducida a un muñon puntiagudo. Lepidosis aparentemente homogénea, pero dorsalmente escamas finamente estriadas, si observadas con cierto aumento; ventral y caudalmente escamas lisas. Los pulmones son angostos y alargados, con reducción del izquierdo: convergencias hacia condiciones propias de las serpientes.
La cabeza angosta, fusiforme, presenta una lepidosis peculiar, con placas lisas.
Existen tres taxa positivamente citadas en la Argentina: 0. intermedius chaqueño y mesopotámico; 0. vertebralis pampeano y litoral, hasta las sierras de Córdoba; 0. yacupoi de Misiones, Entre Ríos y zonas limítrofes. Todos estos Ophiodes son raros o discontinuos en los ecosistemas más áridos del Centro-Oeste.


Ophiodes intermedius Boulenger, 1894

Sinónimos:
Ophiodes intermedius Boulenger, 1894
Ophiodes intermedius Peracca, 1895
Ophiodes striatus Koslowsky, 1898
Ophiodes intermedius Hellmich, 1960
Ophiodes intermedius Gallardo, 1966
Ophiodes intermedius Peter y Donoso Barros, 1971

Nombre vulgar: víbora de cristal
Tamaño: 25 cm
Descripción: Anguido de cabeza más alargada y esbelta, con rostral relativamente más alta, nasal más pequeña que la segunda supralabial, prefrontal heptagonal, escamas ventrales anteriores a la cloaca no diferenciadas y coloración de bandas longitudinales oscuras y claras más intensas, con estrías oscuras en la región labial.
Cola una vez y l/2 o más que la longitud del tronco, fuertemente autotómica; cuerpo serpentiforme cilíndrico, de aspecto liso brillante; los muñones de la extremidad posterior hundidos en una depresión lateral, a la altura de la cloaca. Abertura auditiva muy pequeña, un poco por detrás de la comisura bucal, escondida por las escamas. Coloración dorsal de fondo amarronado grisáceo, con una línea vertebral oscura, evidente pero poco uniforme; una banda gruesa marrón dorsolateral, ribeteada de oscuro, seguida por una banda clara más estrecha con borde inferior negruzco delgado; hacia la región ventral cinco líneas delgadas oscuras; todas las líneas varían y se confunden en la región caudal. Manchas oscuras distintas en la región labial. Vientre blanquecino.

Hábitat y comportamiento: Si bien prefiere biotopos en las cercanías de cuerpos de agua o arroyos, parece más independiente de los ambientes mesófilos, pues se halla en la Quebrada de Humahuaca y en los pajonales de altura como en S. Javier (Tucumán) o en las sierras de Córdoba. Su alimentación es insectívora o en general de artrópodos, y también llega a ser caníbal: en cautiverio puede adaptarse a comer carne cruda. Se esconde bajo piedras en los pastizales, favorecido por su patrón dorsal mimético. Activo desde septiembre hasta fines de abril; parece ser nocturno y su reproducción, no bien conocida, es ovovivípara, encontrándose en septiembre-octubre juveniles y hembras con huevos de 10 mm en oviducto.
Entre sus enemigos figura la víbora de coral o Micrurus y varios colúbridos. En la región del Paraná recibe localmente el nombre nativo de "mboí-pepé"; entre la gente de habla española se la llama vulgarmente "víbora de cristal", más impropiamente, "víbora ciega".
La etimología del nombre específico debe referirse comparativamente a aspectos de la coloración.

Distribución: Abarca áreas fundamentalmente chaqueñas y paranenses desde Jujuy y Misiones a las sierras de Córdoba. Señalada su existencia en Mendoza, San Luis, La Pampa y Chubut. También en Bolivia y Paraguay.
En nuestra provincia se la conocen un par de sitios de colección, en el este, debido a lo fortuito de se hallazgo.


Familia A m p h i s b a e n i d a e Gray, 1825

Saurios de aspecto serpentiforme y con adaptación extrema a la vida en el subsuelo, donde prácticamente desarrollan la mavor parte de sus actividades. Esto determina modificaciones morfo-funcionales muy importantes y filogenéticamente antiguas, en particular en el esqueleto, y en varios sistemas u órganos internos. Las modificaciones osteológicas de animales eminentemente excavadores obviamente han interesado en primer termino la cabeza, para ellos un verdadero instrumento de penetración y de trabajo. El cráneo se ha reforzado y puesto excepcionalmente compacto, con pérdida de algunos elementos y consolidación de otros. El cuerpo, vermiforme más que serpentiforme, es provisto de poderosa musculatura ventral y posee una cola corta., poco notoria. si bien todavía autotómica. El aparato visual es muv reducido, si bien los ojos siguen moderadamente funcionales. Están presentes en la Argentina los géneros Amphisbaena, Anops y Lepidosternum.

Género AMPHISBAENA Linnaeus, 1758

Los caracteres genéricos de Amphisbaena son referibles a los recordados anteriormente para la familia. Se puede añadir que el hocico es redondeado y poco convexo y las escamas cefálicas están dispuestas en pares, con las nasales en contacto. El tamaño varía desde una decena de cm a casi medio metro: aún más en las grandes formas tropicales. Las especies presentes en el centro-sur de Argentina pertenecen al grupo darwini, al grupo angustifrons y al grupo camura limitado a las áreas más cercanas a las provincias subtropicales norteñas. El reconocimiento de los anfisbénidos en base a sus rasgos exosomáticos se hace principalmente mediante recuentos del número de anillos del cuerpo; de los segmentos contenidos en cada anillo en la mitad del cuerpo; del número de los anillos caudales y de los poros cloacales.


Amphisbaena angustifrons angustifrons Cope, 1863

Sinónimos:
Amphisbaena angustifrons Cope, 1861
Amphisbaena knighti Parker, 1928
Amphisbaena angustifrons Liebermann, 1939
Amphisbaena angustifrons Gans, 1965
Amphibaena angustifrons angustifrons Gans, 1972

Nombre vulgar: víbora ciega
Tamaño: 35-42 cm
Descripción: Forma de gran tamaño, gruesa, con hocico espatulado y cola corta no autotómica, generalmente con menos de 205 anillos y más de 48 segmentos por anillo en el medio del cuerpo: coloración ocre o amarillento sucio, vientre blanquecino.
Cuerpo cilíndrico de un diametro máximo de 1,8 cm. Hay 4 poros precloacales, más evidentes en los machos, atenuados en hembras y juveniles. Lepidosis cefálica de placas grandes y distintas, a veces irregulares; rostral muy grande, túmida y sobresaliente, de aspecto casi espatulada. Bilateralmente, a lo largo de todo el cuerpo, se observan surcos deprimidos, desde poco después de la cabeza hasta la cloaca.
La coloración es variable: dorsalmente ocre o amarillento grisáceo, más clara en la faz ventral.

Hábitat y comportamiento: Una especie capaz de adaptarse a varios tipos de suelo, preferentemente arenoso. En las sierras de Córdoba se halla a más de 1600 m de altura, en ambientes de pajonal, cerca de arroyos y debajo de piedras aisladas; en las Salinas Grandes (Mancilla), y en el noroeste argentino vive en el bosque árido chaqueño. Hace galerías cilíndricas en las cuales se desliza con extrema rapidez cuando se ve descubierta. Al ser capturada es agresiva y mordedora: Gallardo (1977) hace mención de una interesante actitud aposemática, al elevar el extremo caudal en forma intimidatoria. Insectívora y carnívora, es a su vez presa de aves de rapiña y de colúbridos. Ovovivípara como las demás especies del género.

Distribución: Es la forma oriental del grupo, distribuida en toda la cuenca del Paraná, del Bermejo y del Pilcomayo, en el sur de Bolivia, noroeste argentino y provincia de Buenos Aires. Frecuente en las sierras de Córdoba y en el norte de aquella provincia, hasta en los salares. Probablemente contacta (o intergrada) con la forma occidental en áreas de San Luis o La Pampa.
En nuestra provincia se encuentra ampliamente distribuída llegando a hibridizarse con la subespecie Amphisbaena angustifrons plumbea.

Amphisbaena darwini heterozonata Burmeister, 1861

Sinónimos:
Amphisbaena heterozonala Burmeister , 1861
Amphisbaena darwini heterozonata Gans, 1966
Amphisbaena darwini heterozonata Peters y Donoso Barros, 1970

Nombre vulgar: "víbora de dos cabezas"
Tamaño: 29 cm
Descripción: Forma de tamaño mediano, con cabeza breve y hocico redondeado, cola corta y patrón de coloración de manchas más oscuras particularmente en las porciones extrema del cuerpo.
Cuerpo cilíndrico uniforme, escama rostral redondeada, normalmente desarrollada; narinas en posición más dorsal; la región cloacal presenta 4 (raramente 2-6) poros precloacales. El plano de fractura autotómica cae en general a la altura del séptimo anillo caudal, es decir cerca de la mitad de la cola que a partir de aquel punto se ensancha.
La peculiaridad del patrón de coloración de heterozonata reside en la combinación del fondo con manchas de pigmento que mayormente se distribuyen en la parte anterior del cuerpo, dejando muy a menudo la región central algo decolorada. Cabeza y cola son muy oscuras. Los tonos que predominan son un pardusco con matices violado arriba, y un blanquecino tendiente al rosado por debajo.

Hábitat y comportamiento: Coloniza biotopos muy variados, suelos arcillosos, humosos y sueltos, cultivos, bosques artificiales y campos de pastoreo. La profundidad máxima de sus hallazgos no parece pasar de los 30 cm, pero se encuentra fácilmente en la superficie, debajo de troncos podridos, piedras, ladrillos. etc. En ocasión de grandes lluvias suele salir a la superficie y trasladarse en el suelo húmedo, lo que hacen varios anfisbénidos, como en el norte Amphisbaena camura. No puede permanecer mucho tiempo en el agua, donde fácilmente se ahoga. La reproducción, según los lugares, puede ocurrir desde julio a enero: serían facultativamente ovíparas o ovovivíparas, poniendo 2-3 huevos de cáscara blanca largos, en su diámetro mayor unos 29 mm, o reteniendo los mismos en el oviducto donde se desarrollan. Al momento de nacer las crías son grandes (79 mm) y activas: se supone que la madre guarda largo tiempo los huevos en el oviducto antes de sus posturas, una fase preliminar a la ovoviparidad mencionada. También se ha atribuído a esta especie un comportamiento epimelético o de cuidado parental, habiéndose encontrado adultos cerca de las crías recién nacidas. La alimentación es fundamentalmente de insectos, aún que su dentadura sugiere más bien una predación activa. Entre sus enemigos naturales se cuentan aves, ofidios como Liophis poecilogyrus, grandes sapos y los voraces escuerzos Ceratophrys ornata. Vulgarmente se llama a los anfisbénidos "viboritas de dos cabezas", pero en Santa Fé se le da el curioso nombre de "can", aparentemente de origen ibérico.
Su denominación trinominal se refiere a la diversidad de anillado y coloración de su faz dorsal.

Distribución: Desde el Chaco boliviano y paraguayo en todo el NOA, en Córdoba, especialmente en las sierras, en Santa Fe, Chaco, La Pampa y provincia de Buenos Aires hasta Bahía Blanca.
En nuestra provincia es incierta y merece un mayor estudio.


Género ANOPS Bell, 1833

Un género monotípico afín a Amphisbaena bajo varios aspectos, pero inconfundible por su hocico comprimido y elevado como una quilla, constituida por el premaxilar que llega a separar los nasales. Ausencia de procesos basipterigoideos, de la abertura posterior de las coanas y de los supratemporales. Fórmula dentaria: 7: 3: 7. Escama rostral enorme: placas nasales no fusionadas con la rostral.

Anops kingi Bell, 1833

Sinónimos:
Anops kingii Bell, 1833
Amphisbaena galeata Wieginann, 1834
Anopsibaena kingii Liebermann, 1939
Anops kingi Gans & Rhodes, 1964.
Anops kingii Peters y Donoso Barros, 1970

Nombre vulgar: víborita ciega
Tamaño: 23 cm
Descripción: Anfisbénido de tamaño mediano, con escudo en forma excepcionalmente comprimido y prominente entre las nasale, en forma de quilla; cuerpo delgado, cola corta y coloración pardusco claro algo rosado, con vientre amarillento.
Cuerpo cilíndrico alargado y relativamente delgado. Hay mucha variación en relación a la amplitud de su distribución geográfica, pero los anillos del cuerpo van de 214 a 249. En la lepidosis cefálica se destaca la enorme rostral fuertemente queratinosa que constituye una verdadera quilla anterior, desde el labio superior a un punto dorsal por arriba de la región ocular, excediendo así el nivel general del cuerpo. La pérdida de la cola no aparece comunmente. El dimorfismo sexual de los anfisbénidos es muy débil: únicamente la mayor o menor intensidad de los poros precloacales puede aproximadamente señalarlo.

Hábitat y comportamiento: Vive en los más variados suelos, hasta salitrosos o rocosos, llegando a enterrarse a una profundidad de 2 m. Frecuenta los nidos de hormigas, en particular Acromyrmex lundi. Sube a más de 1000 m en las Sierras de Córdoba. Los huevos, llegarían a 30-35 mm en su diámetro mayor. Al momento de la eclosión las crías alcanzan unos 102 mm.
El nombre especifico del taxon fue referido al recolector King quién consiguió el tipo.

Distribución: Desde el sureste de Brasil y el noroeste argentino hasta casi el este de Mendoza: al sur hasta el río Colorado. Se ha señalado en Río Negro, dato que merece confirmación.
En nuestra provincia se halla ampliamente distribuida.

Apunte sobre serpientes de la provincia de La Pampa

Las serpientes simbolizan sin duda el grupo evolucionado de la subclase Lepidosauria y su expansión filética aparece como la más reciente y exitosa, puesto que han ocupado y ocupan todos los hábitats accesibles, desde el selvático al subterráneo, desde el oceánico al desértico.
Su definición anatómica y funcional podría apuntar de entrada a la suma de estructuras u órganos eliminados o reducidos, en pos de una mayor sencillez y racionalidad de la arquitectura corpórea, toda dirigida hacia la máxima rapidez de movimientos, la prontitud de sus respuestas motoras, la eficiencia de los dispositivos para una mejor captura de presas y su deglución y digestión, a veces excepcionales.
El origen de las serpientes se relaciona con un taxón ancestral, la rama Cholophidía, representada por familias fósiles que vivieron desde el Cretásico (Era Mesozoica) al Paleoceno-Eoceno (Era Cenozoica), con algunas reliquias pleistocénicas en Australia. Esta rama representa una muy precoz y arcaica fase de radiación filética, todavía imperfectamente conocida. Se destaca en ella la familia Madtsooiidae (Cretáceo de Africa-Madagascar, Paleoceno-Eoceno de Argentina-Brasil, Eoceno de Africa, etc.), referidos superficialmente a gigantescos boidos, pero aún menos parecidos osteológicamente a los ofidios vivientes, y más cercanos a los Squamata "lacertilianos", que a la bien estudiada Dinilysia patagonica del Cretáceo superior de Argentina. Una serpiente peculiar que exhibía caracteres lacertilianos más importantes de los que todavía conservan ciertas formas primitivas actuales, pero que se apartaba en su osteología de los rasgos fundamentales de especialización propios de los tiflopoideos, booídeos y colubroideos modernos. Los cholophidia, se habrían entonces separado, dando lugar por un lado a los Scolecophidia, rama que comprende una sola superfamilia actual, los Typhlopoidea, y por otro lado a la rama de los Alethinophidia, con varias y diversificadas superfamilias, desde los más primitivos Acrochordoidea, Anilioidea, Tropidopheoidea, bolyeroidea y Booidea, a los Colubroidea tan evolucionados y diferenciados. Hubo un muy prolongado período geológico de formas precursoras o de transición, que se supone han sido originalmente excavadores o reptiles subterráneos, visto las condiciones funcionales muy particulares del aparato visual ofidiano hasta en las serpientes modernas. En el Eoceno hicieron su aparición, en base a los fósiles hallados, géneros muy cercanos a los actuales; escasos para los Scolecophidia, tal vez sólo aparentemente, considerando su fragilidad esqueletaria y sus moderadas dimensiones; ya con notable frecuencia para los boidos y aniliidos predominantes entre los Alethinophidia, reemplazados masivamente después de algunos millones de años por la universal expansión y diversificación de Colubroidea, oligo-miocénicos y pliocénicos (Era Cenozoica).

Infraorden Serpentes Linnaeus 1766

El infraorden Serpentes tiene representantes en todos los continentes y casi todas las islas, desde latitudes subárticas hasta los 46º de latitud sur aproximadamente, en Patagonia. Sus representantes se caracterizan por no poseer cintura torácica y por supuesto esternón, ni arco supratemporal craneano y foramen parietal; los párpados son irreconocibles, transparentes y soldados; han desaparecido aberturas auditivas y tímpano, realizándose la percepción de sonidos mediante una alargada columela articulada con el hueso cuadrado, la que transmite las vibraciones a la ventana oval, llegando también a reducirse en extremo en las formas cavadoras e hipógeas. En su evolución una larga serie de huesos craneanos se ha perdido. En la musculatura hubo evidentemente reducción de ciertos grupos de músculos en relación con aparatos perdidos, pero en la cabeza se debe destacar poderosos haces musculares, relacionados con la alimentación. Además, en el tronco y la cola, poseen importantes grupos musculares, relacionados con la movilidad. Cuentan con la ausencia de vejiga urinaria y una extrema reducción del pulmón izquierdo, siendo el derecho muy angosto y alargado.
De todos modos la más llamativa adaptación morfológica de las serpientes, por sus consecuencias prácticas y su misma ecología, es quizás la carencia de sínfisis mandibular, lo que permite una articulación muy elástica de las piezas bucales y una extrema dilatación de las fauces, en condición de engullir presas de tamaño realmente notable, hasta desproporcionado con respecto a las dimensiones de su cazador.
Se debe añadir a este punto un breve e indispensable comentario sobre la dentadura ofidiana y el bien conocido desarrollo de sus aparatos veneníferos, muy imperfectos en los escasos saurios que los presentan, tales como Heloderma (grandes lagartos de Méjico).
La distribución de los dientes varía, naturalmente, en el maxilar y mandíbula, a veces en los palatinos y ectopterigoideos, en los boidos también en los premaxilares. La implantación es débil; su reposición ocurre por el borde interno del maxilar y mandíbula. A la vez que los dientes comunes, compactos y poco diferentes de los de los saurios, se han diferenciado otros, más largos, cónicos y algo curvos, cuyo nombre vulgar es comúnmente el de colmillos. Junto con el perfeccionamiento de los dientes, las glándulas salivales que desembocan en la mucosa bucal modificaron la naturaleza química de sus secreciones, fundamentalmente proteicas y enzimáticas, las que adquirieron propiedades tóxicas de menor o mayor intensidad, y con efectos principalmente hemolíticos o neurotóxicos. Con respecto a los distintos modelos de dientes los conductos de las glándulas veneníferas no se presentan con características similares, y por lo tanto se puede establecer una subdivisión general de los aparatos venenosos ofídicos en las categorías que a continuación se detallan:

Aglifos: Comprende los ofidios con dientes no surcados o acanalados, con desembocadura de las glándulas venenosas cerca de su base, fluyendo la secreción a lo largo del diente y diluyéndose en los líquidos bucales. Poseen aparatos de este tipo las serpientes más primitivas y gran número de colúbridos. Los efectos de sus mordeduras generalmente carecen de consecuencias, y la acción proteolítica del veneno sugiere su importancia biológica para la digestión de las presas. Ejemplos en La Pampa: Leptotyphlops albifrons (culebrilla), Leptotyphlops australis (culebrilla o viborita de dos cabezas), Leptotyphlops unguirrostris (culebrilla), Boa constrictor occidentalis (lampalagua o boa de las vizcacheras), Lystrophis dorbigni (falsa yarará ñata), Lystrophis histricus (falsa coral), Liophis anomalus, Liophis poecilogyrus sublineatus (culebra verdinegra) y Liophis sagittifer sagittifer.

Opistoglifos: Incluye a los que manifiestan la más simple especialización de la estructura del diente o surco en la cara anterior del diente, desde la punta a la base, siendo ésta envuelta en una vaina en la cual desemboca también el conducto de la glándula venenosa. En el momento de la mordedura la secreción es guiada por el surco hacía la herida y la vaina la protege de la contaminación por otras substancias de la cavidad bucal. Las glándulas de los opistoglifos no están muy desarrolladas y las mordeduras de estos ofidios colúbridos no son facilitadas por la ubicación, muy por detrás, de los colmillos. Las consecuencias que se han referido en su gran mayoría no son graves o letales, si bien hay en esta categoría colúbridos sumamente peligrosos, pero se encuentran distribuidos en el continente africano. Ejemplos en La Pampa: Clelia clelia clelia (mussurana negra), Clelia rustica (mussurana marrón), Elapomorphus espegazzinii suspectus (culebra venenosa), Lystrophis semicinctus (falsa coral), Oxyrhopus rhombifer bachmani (falsa coral), Philodryas patagoniensis (culebra), Philodryas psammophideus psammophideus (culebra), Philodryas trilineatus (culebra), Pseudablabes agassizii (culebra), Pseudotomodon trigonatus (falsa yarará) y Tomodon ocellatus (falsa yarará).

Proteroglifos: Caracterización que reciben los ofidios con un elevado grado de especialización de los colmillos, implantados anteriormente en el maxilar superior y con surco hondo, casi cerrado. Las glándulas veneníferas se tornan notablemente voluminosas; su longitud llega hasta un tercio del cuerpo en ciertas especies asiáticas. Son las "corales" del Nuevo Mundo y las "cobras" del Viejo Mundo; todas muy peligrosas, algunas a un nivel atenuado, otras aptas para matar a un hombre en el lapso de minutos. A este grupo pertenecen asimismo las serpientes de vida oceánica, distribuidas en los mares tropicales del sur. Ejemplos en La Pampa: Micrurus pyrrocriptus (víbora de coral).

Solenoglifos: Las formas más evolucionadas, distintas de los proteroglifos, no sólo por la naturaleza química de los venenos, sino también por el conducto totalmente cerrado del diente, a manera de jeringa, por el largo conducto glandular que se habre directamente en la ancha base del colmillo, y finalmente por la gran movilidad del maxilar que en su extremo levantamiento vertical asegura una perfecta enclavación en los tejidos. Solenoglifos, son los vipéridos afro-eurásicos y los crotálidos americanos, muy frecuentes aún en nuestras regiones, donde son conocidos popularmente como "yararás" o "cascabeles", provocando anualmente un respetable número de accidentes, cuya mortalidad resultaría mucho más elevada de no existir los sueros antiofídicos polivalentes que suministrados en tiempo neutralizan a sus toxinas, prevalentemente hemolíticas, diferentes de las toxinas casi siempre neurotóxicas de los micrúridos. Ejemplos en La Pampa: Bothrops alternatus (yarará grande), Bothrops ammodytoides (yarará ñata), Bothrops neuwiedi diporus (yarará chica) y Crotalus durisus terrificus (cascabel).

El infraorden Serpentes comprende, como se ha mencionado, dos ramas principales con representantes vivientes, los Scolecophidia y los Alethinophidia.

Rama Scolecophidia Hofftetter 1955

Incluye únicamente diminutas o medianas serpientes lucífugas o subterráneas, se puede definir someramente, en base a el hueso coronoide bien desarrollado, que excede largamente el prearticular y el subangular, como notorio proceso de la mandíbula. Se trata de un carácter primitivo, común en todos los Squamata "lacertilianos" y observado en Dinilysia patagonica, ausente en los Colubroidea, o altamente modificado, existiendo en carácter vestigial en otras serpientes. Cabe señalar como condiciones especializadas, la boca pequeña y angosta, con ángulo anterior al ojo, o a su misma altura y mandíbula menos que la mitad de la longitud craneana.

Superfamilia Typhlopoidea Dowling y Duellman 1978

Aúna tres familias de pequeñas serpientes cilíndricas, de hábitos subterráneos, vulgarmente conocidas como "víboras ciegas" por la reducción del ojo, en general oculto por una escama más o menos transparente. Leptotyphlopidae y Anomalepididae son evidentemente gondwánicas; Typhlopidae presenta una amplia dispersión circumtropical, a veces favorecida por distribución pasiva, hasta de origen antrópica. En nuestra provincia sólo esta representada la familia Leptotyphlopidae.

Familia Leptotyph1opidae Stejneger 1891

.Es una familia de diminutas o medianas especies excavadoras y de costumbres subterráneas. Se observa en estos individuos una acentuada fusión en la cápsula encefálico anterior de los premaxilares, y de los maxilares, palatinos, nasales y prefrontales. Poseen dientes menudos (4 a 5), que persisten en la mandíbula, pues los maxilares y premaxilares también son edéntulos (sin dientes). Internamente son reconocibles vestigios de pelvis y de fémures rudimentarios. Las placas cefálicas, bastante dilatadas, son poco numerosas, destacándose la rostral a veces muy sobresaliente. Las escamas son en todo el cuerpo (dorsal y ventralmente) cicloideas y fuertemente imbricadas. La cola es corta, cónica y la cabeza casi indistinta del cuello. El número de escamas alrededor del cuerpo es peculiarmente fijo en la familia, 14 en todas las numerosas especies de Leptotyphlops, casi circumtropical (abarca una amplia franja en latitud, desde Pakistán a la región neotropical, continental e insular), con la excepción en la especie africana Rhinoleptus koniagui, en la cual dicho número llega a 16.

Género Leptotyphlops Scblegel 1837.

Incluye un conjunto de especies (más de un centenar en todo el mundo), establecido sobre la base de diferencias fundamentales en la lepidosis cefálica y de la estructura de los hemipenes. Para la provincia de La Pampa se han mencionado cinco especies: Leptotyphlops albifrons, Leptotyphlops australis, Leptotyphlops munoai, Leptotyphlops borrichiana y Leptotyphlops unguirostris (Williams y Francini 1991). Reconociéndose actualmente la presencia, fielmente documentada, de sólo dos de éstas: Leptotyphlops australis y Leptotyphlops unguirostris (Tiranti y Avila 1997); faltando confirmación para el resto de las especies mencionadas. Orrego Aravena (1971 y 1979) menciona a Leptotyphlops albifrons, pero se desconoce los ejemplares sobre los cuales se baso para hacer esta cita.

Leptotyphlops albifrons (Wagler 1824)

Sinónimos:
Stenostoma albifrons Wagler 1824
Glauconia albifrons Boulenger 1893
Leptotyphlops albifrons Serié 1921
Leptotyphlops albifrons Peters y Orejas Miranda 1970
Leptotyphlops albifrons Abalos y Mischis 1975
Leptotyphlops albifrons Difonzo de Abalos y Bucher 1981
Leptotyphlops albifrons Williams y Francini 1991

Nombre vulgar: Culebrilla.
Tamaño: 23 cm.
Descripción: Leptotiflópido de tamaño mediano, con placa rostral grande y proyectada en adelante sobre el borde mandibular y de coloración blanquecino-rosada dorsal con 7 listas longitudinales castaño oscuras separadas por interespacios claros de tonalidad rosada, anchos el doble de cada lista. Coloración castaño más o menos oscuro en la cabeza, con una mancha rostral blanco-amarillenta, repetida en la opuesta extremidad caudal. Pueden hallarse ejemplares totalmente pigmentados, de un color castaño oscuro uniforme, sin las líneas características reconocibles. Ojos evidentes; cola corta y cónica, con placa terminal blanca espiniforme, contrapuesta a la mancha blanca rostral que justifica el nombre específico (mancha a veces de color amarillento). Ventralmente es blanquecino-amarillenta.
Cabeza redondeada, con placa rostral muy desarrollada. subtriangular, recurvada fuertemente y formando toda la porción delantera del labio. Hocico proyectado ampliamente sobre el borde anterior de la mandíbula; supraoculares grandes, mayores que la prefrontal que contactan; labio superior con infranasal, primera supralabial, ocular, y segunda supralabial. Mental breve, seguida por cuatro pequeñas infralabiales.

Hábitat y comportamiento: Especie poco frecuente, de hallazgo accidental. Puede encontrarse en termiteros u hormigueros, alimentándose de estos insectos, y al parecer también de lombrices de tierra. Poco se ha referido sobre su reproducción y rasgos ecológicos.

Distribución: Existe en el noroeste argentino y en la formación del "espinal" en la provincia de Córdoba y La Pampa. Para nuestra provincia la menciona Orrego Aravena (1971 y 1979) para Chacharramendi y las sierras de Lihuel Calel. Actualmente falta confirmación de esos registros.

Leptotyphlops australis Freiberg y Orejas Miranda 1968

Sinónimos:
Leptotyphlops australis Freiberg y Orejas Miranda1968
Leptotyphlops australis Peters y Orejas Miranda 1970
Leptotyphlops australis Abalos y Mischis 1975
Leptotyphlops australis Williams y Francini 1991

Nombre vulgar: Culebrilla o viborita de dos cabezas.
Tamaño: 16 cm.
Descripción: Leptotiflópido de tamaño mediano, con placa rostral grande y prominente, con coloración de fondo clara (amarillenta, casi verdosa), con siete líneas longitudinales oscuras (negruzcas), debidas a pigmento que ocupa parcialmente la superficie de una escama, también presenta un ancho anillo negro en la región caudal. Cuerpo uniformemente cilíndrico. Cabeza moderadamente aplanada, con hocico redondeado sobresaliente. Cabeza negruzca y cola distalmente muy oscura, formando un ancho anillo negro casi terminal, antes de la punta cónica clara (blanco-amarillenta). El vientre es mucho más claro, pero con escamas algo pigmentadas en el centro, lo que le da un aspecto casi reticulado. Esta especie es la más frecuente en el oeste y sur argentino, se la distingue de Leptotyphlops albifrons, por la lepidosis cefálica y por la carencia en esta última de anillo negro distal en la cola.
Rostral subtriangular, prolongada dorsalmente hasta la altura de una línea interocular; nasales divididas, la supranasal mucho mayor que la infranasal, con narina desplazada hacia adelante en la región de su sutura oblicua; el borde de la infranasal en el labio superior subigual al de la primera supralabial (o supralabial anterior) que es dos veces más alta que ancha; ocular de tamaño regular, también dos veces más alta que ancha, con ojo desplazado hacia adelante, relativamente grande y poco visible desde arriba; supralabial posterior trapezoidal irregular, tan alta como ancha, siendo su borde el mayor de todos los de las escamas del margen labial superior. Supraoculares grandes, irregulares, más grandes que las prefrontal con que limitan; parietales y occipitales groseramente hexágonas, las primeras mayores que las segundas; temporal del tamaño de las escamas del cuerpo siguientes. Escamas medio dorsales subiguales; como los demás detalles de la lepidosis cefálica pueden observarse, mental corta y seis infralabiales; en las escamas de la cabeza, como en las otras especies, es notable la presencia de órganos sensorios lenticulares cutáneos, más abundantes en las zonas labiales. Lepidosis del cuerpo de escamas todas iguales; ligeramente mayores sólo en la hilera medio ventral de la cola. Las 14 series transversas alrededor del cuerpo, propias del género, se reducen a 10 a partir de seis escamas antes de la gran placa cloacal, llegando luego a 10 en la parte media de la cola. Extremidad caudal cónica, terminada por una espina. Número total de escamas dorsales según una línea vertebral 245 a 258; subcaudales 10 a 12. Diámetro del cuerpo a su mitad 3 a 4 mm. Su hemipene tiene base bulbosa no lobulada y desnuda, seguida por una porción apical microornamentada, con surco espermático de trayectoria elicoidal.

Hábitat y comportamiento: Forma subterránea, se halla por debajo de piedras en diferentes biotopos, en las sierras centrales hasta 1.000 o más metros de altura. Muy poco o nada se conoce sobre su reproducción y ecología.

Distribución: Desde el norte de Mendoza, en San Luis, Córdoba (región serrana), La Pampa, hasta Río Negro.

Leptotyphlops unguirostris (Boulenger 1902)

Sinónimos:
Glauconia unguirostris Boulenger 1902
Leptotyphlops unguirostris Serie 1915
Leptotyphlops unguirostris Peters y Orejas Miranda 1970
Leptotyphlops unguirostris Laurent 1984
Leptotyphlops unguirostris Williams y Francini 1991

Nombre vulgar: Culebrilla.
Tamaño: 18 cm.
Descripción: Presenta una lepidosis cefálica característica y muy diferente al resto de los leptotiflópidos, de la cual deriva su nombre específico, debido esto a la rostral puntiaguda o ganchuda, con borde inferior filoso y muy sobresaliente, extendida dorsalmente hasta el borde anterior de los ojos, éstos bien desarrollados. Con coloración dorsalmente parduzca o castaño clara (más bien pálida), con manchas algo borrosas en el centro de las escamas; punta del hocico blanca. Ventralmente blanquecino-amarillenta. No se notan manchas cefálicas o caudales claras.
Nasal no muy grande, dividida en dos porciones asimétricas, la inferior mucho más pequeña. Ocular grande, colindando con la nasal y ocupando amplio espacio en el borde labial, entre dos supralabiales subtriangulares de moderado tamaño. Supraocular extendida, en ancho contacto con la prefrontal de mayor tamaño que las escamas vertebrales cefálicas sucesivas. Parietal y occipital grandes. Mental poco notoria seguida por cuatro infralabiales en cada lado, de dimensiones moderadas. Cola terminada por una placa redondeada con aspecto truncado.

Hábitat y comportamiento: Forma poco común, de hábitos muy reservados. Ovípara. Poco se conoce sobre su ecología y reproducción.

Distribución: Forma relativamente rara y discontinua. Córdoba, Catamarca, San Luis, Santiago del Estero, La Pampa, San Juan, Corrientes y Buenos Aires. También en el sur de Paraguay.

Rama Alethinophidia Hofftetter 1955

Comprende un grupo de serpientes que se caracterizan por las condiciones morfológicas siguientes: coronoide, cuando existe, igualado o sobrado por una lámina del subangular, la que puede de por si constituir el entero proceso; boca larga y ancha, o muy ancha, con mandíbula más larga que la mitad del cráneo. Frontales que constituyen un pilar entre los nervios olfatorios, que se puede articular con los huesos nasales o con la cápsula nasal cartilaginosa, permitiendo movimientos laterales del hocico y en algunos casos, un desplazamiento en sentido ventral de la conexión fronto-rostral, hasta facilitando flexiones verticales del hocico. Es de notar que en el caso de los pilares interolfatorios, estamos en presencia de una condición única, y directa especialización evolutiva de los AlethinophidIa, la que no solamente falta en Scolecophidia, sino también en Squamata y Dinilysia.

Superfamilia BoOidea Hofftetter 1955

Representa a ofidios de gran tamaño, acuáticos o terrestres, del Viejo y Nuevo Mundo, bien conocidos y populares como pitones, boas y anacondas.
Poseen una combinación de varias condiciones anatómicas, así como: costillas con tuberosidades y cartílagos terminales no dilatados, a diferencia de los colúbrido; falta de pulmón traqueal, pero pulmón izquierdo muy largo; vestigios de la cintura pelviana, con fémur rudimentario, por lo menos en los machos, sobresaliendo como espolón; escamas dorsales con escamas transversas irregularmente intercaladas, si bien no alcanzando las hileras longitudinales inferiores y escamas ventrales transversales y anchas.
Comprende las familias Pythonidae, boideos afro-asiáticos y australianos, y los Boidae, americanos, de Asia, Madagascar e islas cercanas y de pocas islas del Pacífico.

Familia Boidae Gray 1825

Se trata de serpientes no muy especializadas, preferentemente arborícolas, casi siempre de gran tamaño. Las escamas cefálicas pueden ser anchas y diferenciadas, o pequeñas y romboidales; puede haber o no fosetas sensorias labiales; el hemipene no tiene espinas, sino que se presenta liso, con pliegues longitudinales y transversos, y con ápice bífido, adornado por pliegues concéntricos. Los vestigios de los miembros posteriores, se notan más en los machos que en las hembras, en las cuales pueden pasar desapercibidos; encontrándoselos en proximidad de la abertura cloacal. La reproducción de estos reptiles es vivípara.
Poseen huesos supratemporales algo agrandados, escamiformes, hacía atrás y arriba de los occipitales y del cuadrado; con premaxilar carente o no de dientes, pero nunca suturado con el maxilar; nasales en contacto pero no suturados con los prefrontales alargados; cápsula encefálica relativamente móvil con respecto a la región fronto-nasal, postorbital grande y presente; postfrontal existente en algunas formas primitivas, ausente en las más avanzadas

Subfamilia Boinae Gray 1825

Son ofidios de distribución gondwanica. Se distingue de otros boídeos, por los prefrontales en estrecho contacto. Hemipenes fuertemente lobulados y con papilas. Presentan fosetas sensorias labiales. Vértebras caudales con espinas neurales simples.

Género Boa Linnaeus 1758

Comprende los ofidios de mayor tamaño del continente, alcanzando hasta 5 o 6 metros de largo, de hábitos preferentemente arborícolas. La diferenciación de las escamas cefálicas es mínima; apenas la rostral, las nasales, la mental y por supuesto las supra e infralabiales. Los dientes maxilares y mandibulares son anteriormente más grandes pero van decreciendo gradualmente hacia atrás; la pupila es vertical; hay ausencia de fosetas labiales; las escamas cefálicas son pequeñas e irregulares. Se observan espolones reducidos, reliquias de los miembros posteriores perdidos, a la altura de la abertura cloacal. Una sola especie existe en el continente y en algunas pequeñas islas de las Antillas; su subdivisión en subespecies no aparece todavía bien definida. En las regiones subtropicales y templadas de la Argentina y en Paraguay, está únicamente Boa constrictor occidentalis; aparentemente es reemplazada en Misiones por la subespecie brasileña, Boa constrictor constrictor, y la tercera subespecie, Boa constrictor amarali, se encontraría al sudeste de Bolivia y sudoeste de Brasil, pero no estaría presente en nuestro país.

Boa constrictor occidentalis Philippi 1873

Sinónimos:
Boa occidentalis Philippi 1873
Boa occidentalis Boulenger 1893
Eunectes murinus Berg 1893
Boa occidentalis Koslowsky 1898
Constrictor constrictor occidetiíiílis lhering 1911
Constrictor occidetiíiílis Serié 1921
Boa constrictor occidentalis Forcat 1951
Constrictor constrictor occidetiíiílis Abalos; Baez y Nader1964.
Boa constrictor occidentalis Peters y Orejas Miranda 1970
Boa constrictor occidentalis Williams y Francini 1991


Nombre vulgar: Boa de las vizcacheras o lampalagua.
Tamaño: 3 a 4 m o más.
Descripción: Boido de gran tamaño con cuerpo cilíndrico grueso, con cabeza robusta y ancha, pero relativamente pequeña respecto del cuerpo y poderosa en la región maxilar, destacándose del cuello. Con coloración variable, castaño claro o gris oscuro (algo rosado en ejemplares juveniles), con grandes manchas dorsales ocelares claras en la línea mediana del cuerpo (amarillentas, blanquecinas o rosadas), pigmentadas en su interior y rodeadas por densos anillos negros conectados entre si; netamente distintas de las grandes manchas alargadas amarillentas, romas en sus extremos y casi sin pigmento interior, regularmente cercadas por anillos castaños independientes entre sí, propias de Boa constrictor constrictor y Boa constrictor.amarali. Se observa en los flancos otra hilera de manchas redondas parecidas a las dorsales, a veces borrosas, acompañadas por una serie inferior de manchitas blancas en el fondo negruzco, a menudo fusionadas. Cabeza más clara con puntos dorsales oscuros y manchas oscuras en la región subocular y labial. Región ventral blanco amarillento, con manchas irregulares castaño oscuro.
Lepidosis cefálica de escamas pequeñas e irregulares casi indiferenciadas. Rostral cuadrangular vertical, no observable desde arriba; supralabiales 19 a 23, infralabiales 25 a 27; nasales sobresalientes con narinas dorsolaterales. Lepidosis cefálica de escamas pequeñas, heterogéneas, más regulares en la región temporal y maxilar; ojos medianos. con pupila vertical. Escamas dorsales pequeñas. lisas, algo agrandadas en los flancos, en 80 a 97 hileras de escamas agrandadas transversas ventrales de 227 a 258; caudales de 35 a 58, escama precloacal simple.

Hábitat y comportamiento: Forma terrícola, si bien puede trepar ágilmente en árboles o arbustos, sus habituales refugios son las cuevas abandonadas de mamíferos como las de vizcachas o armadillos, donde se alimenta de crías y adultos. No es particularmente agresiva, pero puede ser peligrosa por su enorme fuerza muscular y su dentadura. Los jóvenes son a veces muy irascibles y mordaces. Mata por constricción; además de mamíferos, come aves y lagartos y su actividad es a la vez diurna o nocturna. Son ofidios vivíparos; no se tiene datos actualizados sobre Boa constrictor occidentalis con respecto a la época y modalidades de reproducción. Las otras dos subespecies brasileñas mencionadas, pueden dar a luz de 20 a 50 crías.

Distribución: Desde Paraguay a las provincias centrales de Argentina, no subiendo a más de 600 u 800 m en los relieves serranos o preandinos. Se la puede encontrar en las provincias de Chaco, Formosa, San Luis, Córdoba, La Rioja, Mendoza. Se cree que en un pasado no muy lejano ha llegado hasta el sur de La Pampa, siguiendo la formación del espinal (caldenal). Para nuestra provincia se ha mencionado en crónicas, diversos comentarios de pobladores y también por un autor de varios trabajos realizados en esta provincia (Orrego Aravena 1971 y 1979). Según otros autores (Williams y Francini 1991, Tiranti y Avila 1997), faltaría confirmación actual, pero es probable que sea una de las especies que se ha extinguido en el territorio de nuestra provincia, debido a la fragmentación y modificación de sus hábitat.

Superfamilia Colubroidea Oppel 1811

Todos los caracteres en desaparición ya señalados a propósito de las tendencias evolutivas y jerarquía filética de las serpientes, están ausentes o reducidos a la mínima expresión en Colubroidea. Se pierden para siempre las estructuras primitivas presentes todavía en Boidea y Typhlopoidea, como los dientes premaxilares, el hueso coronoides mandibular y los vestigios de la cintura pelviana. Las escamas cefálicas se disponen según un modelo bien definido que se repite en sus rasgos generales en las centenas de géneros de la cosmopolita superfamilia. Hay obviamente algunas variaciones o simplificaciones de la lepidosis, de interés taxonómico, siendo más notables las de los vipéridos que, con su cráneo holgadamente articulado, sus robustos cuerpos y los complicados colmillos y aparatos veneníferos, llegan a personificar el más elevado nivel adaptativo logrado en su historia por el entero infraorden serpentes. Por otro lado ciertos órganos o mecanismos, además de persistir, se han modificado o perfeccionado, tales como las largas astillas del aparato hioideo, la dentadura palatina y pterigoidea, el ensanche y fortalecimiento de las grandes escamas ventrales en conexión con la musculatura segmentar del cuerpo sensiblemente transformada, las hipapófisis siempre presentes en las vértebras anteriores, y en las demás vértebras dorsales, en la gran mayoría de estos ofidios. La existencia de Colubroidea anteriores al Eoceno no se ha comprobado; los restos eocénicos son pobres, y sólo desde el Mioceno sus fósiles se hacen frecuentes, a menudo en relación con géneros actuales; pero siempre muy escasos en Sud América,

Familia Elapidae Boie 1827

Comprende todas serpientes con aparatos venenosos evolucionados y de elevados poderes tóxicos, son colubroideos distinguibles por otras características osteológicas propias, por modificaciones del esquema general de la lepidosis cefáiica y.en el caso de Elapinae neotropicales, por la coloración de anillos completos alrededor del cuerpo, siempre de colores vivaces: rojo, negro, amarillo y blanco. En esta familia la disposición de los huesos craneanos se aleja algo de la indicada preliminarmente para los ofidios y luego para los colúbridos. El supratemporal se hace todavía más alargado e independiente de la cápsula encefálica; los premaxilares carentes de dientes pierden todo contacto con los maxilares; un espacio apreciable se intercala entre nasales y prefrontales. En el eje vertebral todas las vértebras muestran hipói'isis breves v abovedadas. En cuanto a los desarrollados maxilares, cuya posibilidad de rotación es muy limitada, se destaca anteriormente en ellos un colmillo acanalado moderadamente curvado, con salida anterior del conducto venenífero, luego un espacio de separación variable y finalmente una serie de dientes posteriores pequeños, curvados, que puede diferir de 1 a 13 unidades. Como en los demás miembros de la superfamilia Colubroidea, los Elapidae manifiestan caracteres derivados, tales como la desaparición del coronoides en la mandíbula, la ausencia de cintura pelviana y de extremidades, la reducción a órganos impares como los pulmones, faltando completamente el izquierdo, etc. Las escamas de la cabeza se asemejan bastante a las de opistoglifos como Elapomorphus, pues como en aquellos falta la loreal, pero hay dos nasales, dos prefrontales, y temporales menos agrandadas en sentido longitudinal. Son ovíparos.

Subfamilia Elapinae Boie 1827

Incluyen los más significativos proteroglifos (euproteroglifos), como los bien caracterizados: Lauticaudinae, Hydrophaeinae y Bungarinae, es decir además de las corales de América tropico-subtropical, las serpientes marinas y las típicas cobras afro-asiáticas. A elapinae pertenecen también los géneros Micrurus, Leptomycrurus y Mycruroides, con notable radisción evolutiva y distribuidos actualmente desde el sur de Estados Unidos hasta la región central de Argentina. Entre los elapidae, y obviamente los elapinae, solamente el génro Mycrurus pertenece a la fauna Argentina.

Género Micrurus Wagler 1824

El veneno de los representantes de este género es de acción neurotóxica, muy activo y llega en muchas especies a ser mortal, a pesar de la muy baja frecuencia de los accidentes ofidicos por elápidos en la Argentina. Provoca la parálisis progresiva de los músculos del esqueleto y respiratorios por bloqueo postsináptico de las conexiones mioneurales. Los efectos se manifiestan en dos a seis horas, son máximos a las 48 horas: desdoblamiento de la visión, luego parálisis muscular generalizada y paro respiratorio y cardíaco.

Micrurus pyrrhocryptus Cope 1862

Sinónimos:
Elaps pirrhocryptus Cope 1862
Elaps simonsii Boulenger 1902
Micrurus lemniscatus Scrié1936
Micrurus pirrhocryptus Schmidt 1936
Micrurus lemniscatus frontalis Amaral 1944
Micrurus frontalis pirrhocryptus Shreve 1953
Micrurus tricolor Hoge1956
Micrurus pyrrhocrvptus Hoge y Lancini 1960
Micrurus frontalis pirrhocryptus Barrio y Miranda 1967
Micrurus frontalis pirrhocryptus Peters y Orejas Miranda 1970
Micrurus pirrhocryptus Hoge y Romano 1979
Micrurus frontalis tricolor Roze 1983
Micrurus pirrhocryptus Scrocchi 1990
Micrurus frontalis pirrhocryptus Williams y Francini 1991

Nombre vulgar: Víbora de coral.
Tamaño: 1,3 m.
Descripción: Son ofidios de tamaño mediano a grande, cilíndricos, con pequeña cabeza negra y hocico redondeado, ostentando una llamativa coloración de anillos alternados regulares. Coloración negra intensa en la cabeza, con las escamas anteriormente bordeadas de amarillo. Región gular amarillenta con amplias manchas oscuras. Cuello rojo, anteriormente más pálido. En todo el cuerpo, dorsal y ventralmente, series repetidas regularmente de anillos negro-blanco-negro-blanco-negro, separados por espacios de escamas rojas con ápice oscuro, los que son más anchos que cada anillo negro y a su vez un poco más extendidos que los blancos. Evidentemente puede haber variaciones individuales en el número de las series sucesivas de anillos y en su extensión, negros y blancos separados por espacios rojos, los que se continúan en toda la región ventral.
Cabeza corta y cuello indistinto, lepidosis cefálica de escamas lisas y brillantes. Borde anterior de la cabeza casi semicircular, con rostral poco visible, más ancha que alta, sobresaliendo inferiormente a la mandíbula; internasales subtriangulares pequeñas, en completo contacto por la sutura mediana; prefrontales más grandes, poligonales e irregulares; frontal casi tan larga como su distancia desde la punta del hocico y bastante angosta, pero siempre menos que las supraoculares, algo abultadas: parietales subtriangulares irregulares, posteriormente puntiagudas y tan largas como su distancia de las internasales. Preocular agrandada y 2 postoculares evidentes; narina redonda grande, entre dos nasales, su abertura dirigida hacia atrás; temporal interior alargada, seguida por 2 posteriores cuadrangulares anchas; 7 supralabiales convexas y 7 infralabiales, siendo la 3" de las supralabiales la más alta y junto con la 4º constituyendo el borde inferior del ojo, muy pequeño, de pupila subelíptica; mental reducida; 4 infralabiales en contacto con las postmentales, de las cuales el par posterior es el más ancho y largo; sólo 2 hileras de gulares antes de la preventral. Escamas dorsales lisas, sin fosetas apicales, en 15 hileras longitudinales; ventrales 223 a 244 en los machos. 222 a 244 en las hembras, es decir sin dimorfismo; 1 escama precloacal y 1 cloacal, divididas; subcaudales divididas, 21 a 30 en los machos, 21 a 28 en las hembras, evidentemente con mínimas diferencias sexuales y de acuerdo con la escasa longitud de la cola, cónica, terminada en punta roma y sólo un 6 % de la longitud total del ofidio.

Hábitat y comportamiento: De hábitos fundamentalmente subterráneos, pero se encuentra muy frecuentemente en la superficie, aún en pleno día y con más frecuencia en otoño. Se la encuentra asociada a hormigueros. Es una serpiente ofiófaga, pero no de temperamento agresivo, mansa y poco mordedora; a pesar de la extrema peligrosidad de su ponzoña, cuyos efectos neurotóxicos son parecidos a los de las cobras de Africa, prácticamente no se registran accidentes debidos a las corales, como comúnmente se las llama en todo el país, debido a su coloración. Es conocida la actitud defensiva de este ofidio cuando se ve acorralado, realizando movimientos pausados en S, escondiendo la cabeza debajo del cuerpo y presentando la coloración aposemática del vientre, al mismo tiempo que levanta la extremidad caudal, enrollada, a manera de cabeza, simulando a veces con ella falsos ataques intimidatorios. Son ovíparos y con posturas de hasta 5 o 6 huevos.

Distribución: Prácticamente en toda la Argentina, menos las provincias mesopotámicas. Desde el valle del Río Negro, por todo el centro y norte hasta Chaco y Formosa. También en Bolivia, Paraguay y Brasil. En la provincia de La Pampa se encuentra con mayor frecuencia hacia el oeste, principalmente en la formación del monte, pero también se la puede hallar en el espinal.

Familia Colubridae Oppel 1811

Es una familia muy amplia y compleja. La distingue particularmente condiciones morfológicas de la dentadura que posee dientes maxilares bien desarrollados anteriores a los colmillos (cuando existen), cuyos conductos son acanalados pero no cerrados como en los vipéridos. Los caracteres morfológicos generales de los colúbridos son los que fueron señalados para colubroidea, presentando su lepidosis cefálica rasgos comunes con la de elápidos, pero con escamas laterales generalmente presentes. Nunca falta una bien definida escama supraocular, y si bien las nueve escamas cefálicas superiores y las escamas laterales que las acompañan pueden sufrir variaciones notables por fusiones o fragmentaciones, en los numerosos géneros y especies de la familia, nunca se llega a la ausencia de diferenciación, avanzada o total, propia de los vipéridos. Los Colubridae pueden ser ovíparos y menos frecuentemente ovovivíparos.
La identificación de estos ofidios se hace principalmente por el directo examen y recuento de las escamas: cefálicas, dorsales, ventrales y caudales. Para las escamas dorsales se acostumbra realizar tres recuentos: uno, a 1a distancia de una longitud de la cabeza a partir del ángulo bucal, otro en la mitad del cuerpo, entre hocico y cloaca, el tercero a una o dos longitudes de la cabeza adelante de la abertura cloacal. En cuanto a las ventrales, se hace su cómputo a partir de la primera que sea más ancha que larga hasta la precloacal, simple o dividida. También las subcaudales pueden ser simples o dobles. En las escamas dorsales, lisas o carenadas, pueden estar presentes depresiones apicales, o simplemente áreas netamente depigmentadas, denominadas fosetas. Constituyen un buen carácter específico constante, pero precisan ser observadas generalmente con un cierto aumento.

Género Clelia Fitzinger 1826

Un género confundido en el pasado con Pseudoboa, que está limitada en la actualidad a pocas especies tropicales, de las cuales únicamente Pseudoboa nigra llega hasta el sur de Misiones en territorio argentino. Comprende las populares "mussuranas" ofiófagas, hospedadas en las casas de campo en muchas regiones cálidas del continente como natural defensa contra las temibles "yararás" o Bothrops.
Distingue a Clelia de Pseudoboa la presencia de subcaudales divididas; indivisas en Pseudoboa. La gran escama cloacal (general e impropiamente dicha anal) es siempre indivisa en Clelia, junto con un número de ventrales superiores a 200, escamas lisas provistas de dos fosetas apicales poco visibles, labiales aproximadamente del mismo tamaño, temporales presentes. 19 hileras de escamas en el medio del cuerpo, pupila vertical y coloración dorsal prácticamente uniforme, negra, a excepción de una variación (cline norte-sur) de esta especie, que en el extremo sur de su distribución (Córdoba, San Luis, La Pampa), puede presentar un color negro de fondo con grandes manchas blancas, confundiéndose algunos autores y nombrándola erroneamente como una nueva especie: Clelia occipitolutea. El maxilar de estos opistoglifos es relativamente largo, con 10 a 15 dientes subiguales, sin espacio vacío posterior, seguidos por dos sólidos colmillos, no muy largos y acanalados.

Clelia clelia clelia (Daudin 1803)

Sinónimos:
Coluber clelia Daudín 1803
Clelia daudinii Fitzinger 1826
Brachyrutun occipito-luteum Duméril, Bribón y Duméril 1854
Brachyrutun cloelia Jan 1870
Oxyrliopus cloelia Boulenger 1896
Oxyropus maculatus Boulenger 1898
Pseudoboa cloelia Serié 1921
Pseudoboa maculata Serié 1921
Pseudoboa occipitolutea Serié 1936
Clelia clelia clelia Dunn 1944
Clelia clelia groomei Greer 1965
Clelia clelia clelia Peters y Orejas Miranda 1970
Clelia occipitolutea Peters y Orejas Miranda 1970
Clelia clelia cielia Scrocchi y Viñas 1990

Nombre vulgar: Mussurana negra.
Tamaño: aproximadamente 2 m.
Descripción: Ofidio de tamaño grande, cuello ancho, lepidosis cefálica normal, pupila vertical, placa cloacal indivisa, coloración dorsal oscura, castaño muy subido o casi negro, con reflejos irisados o azulados. Vientre blanquecino, nacarado, sin manchas. En los jóvenes tonalidades rojizas en los flancos.
Cabeza no muy distinta del cuello; cuerpo algo comprimido, con cola moderadamente larga. En la lepidosis cefálica se observan las internasales algo más cortas que las prefrontales redondeadas; la frontal es pentagonal, mucho más pequeña que las parietales y mayor que las supraoculares, subtriangulares, de borde externo romo; rostral más ancha que alta, visible desde arriba; narinas entre las dos nasales; loreal más ancha que alta; una preocular breve y dos postoculares; 7 a 8 supralabiales, la 4º y 5º haciendo de borde inferior al ojo; 7 a 9 infralabiales. Ojo grande, con pupila vertical elíptica. Escamas dorsales con dos fosetas apicales, en 19 hileras longitudinales; ventrales 220 a 231 en los machos, 229 a 247 en las hembras; placa cloacal indivisa; subcaudales 67 a 76 en los machos, 57 a 70 en las hembras.

Hábitat y comportamiento: No agresiva; estrictamente ofiófaga. Como las formas congenéricas mata por constricción; inmune a las toxinas de los crotálidos. Preferentemente crepuscular y nocturna, pero puede cazar aún de día. Es ovípara y pone hasta una docena de huevos.

Distribución: Es enorme; desde Méjico a la Argentina, donde llega hasta el norte de Córdoba (también zonas serranas), en el este en Santa Fé y Entre Ríos. En La Pampa se la puede hallar con mayor frecuencia hacia el noreste.

Clelia rustica (Cope 1878)

Sinónimos:
Oxyrhopus rusticus Cope 1878
Oxyrhopus rusticus Boulenger 1896
Pseudoboa rustica Serié 1921
Clelia rustica Peters y Orejas Miranda 1970
Clelia rustica Scrocchi y Viñas 1990

Nombre vulgar: Mussurana marrón.
Tamaño: Aproximadamente 1,5 m.
Descripción: Es una Clelia de tamaño menor, con lepidosis cefálica de escamas más cortas, de coloración oscura aceitunada sin manchas occipitales o collar nucal más claro y vientre irregularmente manchado. La coloración dorsal es en las poblaciones argentinas de un marrón amarillento, con reborde negro en las escamas; región ventral amarilla, a veces con trazas de pigmento.
Cuerpo comprimido, diferenciándose poco el diámetro del cuello del de la cabeza. Cola un 15 % de la longitud total. Hocico redondeado; rostral más ancha que alta, bien visible desde arriba; prefrontales más largas que las internasales; frontal ancha y relativamente corta; parietales trapezoidales oblicuas, del mismo ancho que la frontal; supraoculares muy reducidas; 1 a 2 preoculares; 2 postoculares; narina entre las dos nasales; 7 a 8 supralabiales aproximadamente de la misma altura, contactando inferiormente el ojo con la 3º y 4º; temporales variables en número; mental muy pequeña, seguida por dos pares de postmentales casi iguales; 7 infralabiales de tamaño decreciente. Ojo pequeño con pupila vertical elíptica. Escamas dorsales como en la especie anterior. Ventrales 186 a 200 en los machos, 211 a 237 en las hembras; subcaudales 54 a 61 en los machos, 43 a 64 en las hembras o, en otros casos, 53 a 62 en los machos, 42 a 54 en las hembras. En el maxilar 12 dientes y dos colmillos más reducidos. Hemipene bilobado, con surco espermático bifurcado hasta los lóbulos, ornados de espinas regulares, anteriormente espínulas muy pequeñas.

Hábitat y comportamiento: También ofiófaga, pero menos que las formas anteriores, integrando su dieta con pequeños roedores, crías y adultos. Puede utilizar el interior de los hormigueros de hormigas cortadoras para poner sus huevos.

Distribución: En simpatría con Clelia clelia clelia en varias regiones como en el sudeste y este de Brasil, Uruguay, parte del norte argentino, provincia de Buenos Aires hasta La Pampa.

Género Elapomorphus Schiegel 1837

Taxón muy peculiar, integrado por formas pequeñas, de hábitos reservados y subterráneos, con cabeza redondeada poco distinta del cuerpo. Modificaciones notables de la lepidosis cefálica y dentadura de tipo opistoglifo, exhibiendo maxilar con pocos dientes anteriores, diastema amplio y dos grandes colmillos acanalados posteriores, provistos de glándulas veneníferas cuyas secrecciones poseen efectos tóxicos poderosos o letales. Investigaciones recientes, y todavía en curso, postulan probables conexiones evolutivas entre estos colúbridos altamente especializados y los elápidos, revalidando la subfamilia Elapomorphinae, exclusivamente limitada a formas neotropicales.
El estado sistemático del género siempre ha adolecido de mucha incertidumbre. Varios de sus taxa específicos son dignos de muy relativa confianza y en el pasado han abundado sinónimos y formas de incierta ubicación. Actualmente se considera a este género dividido en dos subgéneros: Elapomorphus (con prefrontales separados), ausente en Argentina y Phalatris (con un solo ancho prefrontal), presente en el país con seis formas, de las cuales sólo una se encuentra en La Pampa.

Elapomorphus (Phalatris) spegazzinii suspectus Amaral 1924

Sinónimos:
Elapomorphus lemniscatus Boulenger 1885
Elapomorphus suspectus Amaral 1924
Elapomorphus bilineatus Amaral 1929
Elapomorphus bilineatus reticulatus Lema 1970
Elapomorphus bilineatus suspectus Lema 1978
Elapomorphus bilineatus Scolaro y Cei 1979
Elapomorphus lemniscatus suspectus Lema 1979
Elapomorphus (Phalotris) spegazzinii siispectus Lema 1984
Elapomorphus spegazzinii siispectus Williams y Francini 1991

Nombre vulgar: Culebra venenosa.
Tamaño: 50 cm
Descripción: Una forma de tamaño pequeño, con cabeza aplanada, coloración dorsal amarillento-ocre con tonalidades anaranjadas, banda paravertebral más oscura y estrías laterales inferiores negras evidentes; vientre con pigmento negro transversal en cada escama. Coloración de toda la cabeza marrón muy oscuro, casi negro, algo más pálido en la rostral; anteriormente blanquecino con manchas irregulares oscuras en la región mental y gular. Collar occipital blanco-amarillento por encima de 3 dorsales, con alguna mancha negruzca lateral; luego un vestigio de collar negro reducido a la mitad de una escama dorsal, estirándose hacia las líneas laterales inferiores intensamente negras propias de la forma. Siguiendo la región paravertebral una banda muy ancha, ocre-amarillenta, a veces con matices anaranjados, en la cual se condensan en una raya negra mediana puntos irregulares oscuros, determinando una línea algo discontinua hasta la extremidad caudal. Inferiormente a esta banda de color subido, las mencionadas líneas laterales oscuras se destacan, en contraste con el vientre blanquecino irisado o amarillento, donde sobresalen anchas barras melánicas transversales, una en cada escama, desde la primera preventral a la punta de la cola. constituyendo en realidad una línea angosta en zig-zag en el centro de las subcaudales divididas. Es muy característico en este taxón es la breve banda negra en anillo a la altura de la escama cloacal.
Cuerpo cilíndrico relativamente robusto; cola corta y gruesa, con ápice redondeado, no más del 9,5 % de la longitud total en los machos, y del 7 % en las hembras. Rostral tan ancha como alta, bien visible desde arriba; internasales más anchas que largas, suturadas hacia la base, siendo la sutura una mitad del largo de la prefrontal, hexagonal de ángulos muy obtusos. Frontal tan larga como una vez y 1/2 su ancho, algo más corta que su distancia de la punta del hocico y notablemente más pequeña que las parietales; parietales más largas que el doble de su ancho; una preocular agrandada; 2 postoculares; 2 temporales rectangulares, desarrolladas; 6 supralabiales, las 2º y 3º en contacto con el borde inferior del ojo; 6 infralabiales, de las cuales las primeras cuatro están en contacto con las postmentales anteriores, más grandes que las posteriores. Escamas dorsales lisas, en 15 hileras longitudinales; ventrales 207 a 218 en los machos..

Hábitat y comportamiento: En Chubut, a 42' lat. sur, se encontran en biotopos arenosos, semiáridos, con vegetación ecotonal monte-patagónica, en nidos de hormigas cortadoras (Acromyrmex) a profundidad de 1 m, los que con sus elevados montículos de materia vegetal aseguran condiciones microambientales mejores, disfrutando seguramente de temperaturas más elevadas durante el frío invierno austral. En cautiverio los Elapomorphus se entierran con gran rapidez, confirmando sus hábitos hipógeos. Probablemente en ecosistemas naturales se alimentan de artrópodos (arácnidos e insectos), oligoquetos (lombrices de tierra) y anfisbénidos. Poseen glándulas pericloacales que emiten un olor repugnante cuando el ofidio se irrita. No se tiene datos detallados sobre su reproducción y desove. Por su veneno es una especie altamente peligrosa.

Distribución: Esta forma, confirmada por Lema presenta una distribución centro-occidental, desde Córdoba a La Pampa y sur de Mentloza, oeste de la provincia de Buenos Aires y alta Patagonia, llegando hasta Puerto Madryn.

Género Liophis Linnaeus 1758

El género tiene una enorme dispersión en Sud América; desde Panamá a la Patagonia, ocupando gran variedad de hábitats, desde el semidesértico al semiacuático.
Su cráneo es de tipo colúbrido, con proceso medio dorsal del prefrontal presente y el ala anteroventral del mismo hueso reducida o ausente; el proceso anterolateral del parietal no integra el anillo orbitario. El maxilar es largo y prácticamente inmóvil, con 10 a 30 dientes, los últimos dos no acanalados; hay dientes palatinos y pterigoideos y 16 a 35 dientes mandibulares (en el hueso dentario). El hemipene es bilobado y espinoso, pero liso en sus discos apicales, con surco espermático hasta una mitad de la distancia desde la base. El tamaño máximo de estos ofidios alcanza 1,60 m, con cola hasta un 30 % de su longitud. Las hileras longitudinales de escamas dorsales son 19 (por reducción posterior 17 a 15); hay o no fosetas apicales; el rango de las ventrales es 129 a 212 y de las subcaudales divididas 38 a 106. Todas las escamas que componen una típica lepidosis cefálica de colúbrido están presentes. Los patrones de coloración son muy variados. La pupila es redonda.

Liophis anomalus (Günther 1858)

Sinónimos:
Coronella anomala Günther 1858
Lygophys rutilus Cope 1862
Coronella pulchella Jan 1863
Aporophys anomalus Cope 1877
Rhadinea anomala Boulenger 1894
Liophys anomala Amaral 1925
Liophis anomalus Amaral 1929
Liophis anomalus Peters y Orejas Miranda 1970
Liophis anomalus Dixon 1985
Liophis anomalus Williams y Francini 1991

Nombre vulgar: Culebra.
Tamaño: 70 cm.
Descripción: Una especie de mediano tamaño; fondo dorsal marrón oliváceo con series transversales de manchas negras salpicadas de amarillo y dos líneas paravertebrales amarillas, por debajo de las cuales las manchas negras forman barras simétricas algo regulares, una línea delgada roja vertebral; vientre amarillento, inmaculado.
Escamas de la región cefálica características del género; internasales más pequeñas que prefrontales; frontal y supraoculares del mismo tamaño; parietales desarrolladas; preoculares siempre fusionadas; 7 a 8 y 8 a 9 supra e infralabiales; postmentales posteriores más pequeñas que las anteriores; sublabiales no muy evidentes; placa cloacal dividida. Escamas dorsales a la mitad del cuerpo 19; ventrales nunca más de 168; subcaudates divididas 60 a 67 en ejemplares de Córdoba; foseta apical poco notable.

Hábitat y comportamiento: Prefiere ambientes húmedos, cerca de arroyos o represas. Hibernación probablemente entre mayo y agosto. Activos desde octubre; postura, hasta de 15 huevos en diciembre. La alimentación de esta culebra es principalmente de anfibios. Sus enemigos son en especial las aves de rapiña (chimangos y caranchos). Presenta actitudes defensivas: el animal se arrolla, ensancha su cabeza y tronco y luego tiende a morder repetidamente.

Distribución: Mesopotámica y pampeana; en el sur de Brasil, Uruguay, Entre Ríos, Santa Fé y toda la provincia de Buenos Aires, extendiéndose a la provincia de Córdoba, hasta en zonas serrarlas, donde lo encontramos a 1400 y 1600 m de altura en las laderas occidentales de la Pampa de Achala. En la provincia de La Pampa se la encuentra en el noreste, algunos ejemplares se han encontrado en los alrededores de la ciudad de Santa Rosa.

Liophis poecilogyrus sublineatus Cope 1860

Sinónimos:
Liophis merremi var. sublineatus Cope 1860
Leimadophis poecilogyrus plalensis Amaral 1944
Leimadophis poecilogyrus plalensis Peters y Orejas Miranda 1970
I.iophis poecilogyrus Dixon 1980
I.iophis poecilogyrus sublineatus Dixon y Markezich 1992

Nombre vulgar: Culebra verdinegra.
Tamaño: 85 cm.
Descripción: Es de tamaño mediano, reconocible por su vientre manchado irregularmente y llamativamente de negro; cabeza maculosa; dorso verdoso con manchas amarillas en las escamas, en su parte central o posterior, las que pueden dar lugar a bandas angostas claras intercaladas con bloques o bandas anchas transversas muy oscuras, también salpicadas de puntos o manchitas amarillentas. Placas cefálicas muy oscuras con manchas redondeadas amarillas. Escamas ventrales.
De los 85 cm de longitud del cuerpo, el 18 al 20 %, pertenece a la cola. Cabeza ancha, con cuello reconocible; en la lepidosis cefálica las internasales son más pequeñas que las prefrontales; la frontal pentagonal es mayor que las supraoculares; las parietales grandes, poligonales y puntiagudas. Hay 8 supra e infralabiales; postmentales del mismo tamaño; gulares pocas y anchas; hileras de escamas hasta la mitad del cuerpo19; ventrales 152 a 156 y subcaudales 50 a 52 en ejemplares de Córdoba, placa cloacal y subcaudales evidentemente subdivididas. Depresiones apicales presentes.

Hábitat y comportamiento: Frecuenta de preferencia biotopos húmedos, arroyos, lagunas o bañados. Aparentemente hiberna desde mayo a septiembre; la reproducción tendría su máximo en octubre, con posturas de huevos en noviembre y diciembre, nacimiento de las crías en enero y febrero. La alimentación comprendería en los juveniles insectos y pequeños reptiles o anfibios, aún renacuajos; luego reptiles y anfibios de mayor tamaño, y también peces. Son comidos a su vez por aves acuáticas y palustres como cigüeñas, garzas, teros, etc.; y también por rapaces. En su actitud defensiva ensanchan el cuello como método intimidatorio.

Distribución: Se encuentra en gran parte de nuestro país, en las provincias litorales del este, Santa Fe, Entre Ríos, toda la provincia de Buenos Aires y Córdoba. En la provincia de La Pampa se la encuentra hacia el este, más comúnmente al noreste.

Liophis sagittifer sagittifer (Jan 1863)

Sinónimos:
Liopeltis sagittifer Jan 1863
Liophis pulcher Steindachner 1867
Rhadinea sagittifera Boulenger 1894
Liophis sagittifer Berg 1898
Zamenis argentinus Brethes 1917
Leimadophis sagittifer Serie 1936
Leimadophis sagittifer Peters y Orejas Miranda 1970
Liophis sagittifer sagittifer Dixon y Thomas 1982
Liophis sagittifer sagittifer Williams y Francini 1991

Nombre vulgar: Culebra.
Tamaño: 92 cm en los machos y 1,2 m en las hembras.
Descripción: Se caracteriza por la coloración dorsal de fondo variable, blanquecino amarillento o grisáceo, con una serie paravertebral de manchas negras, seguida lateralmente por otras series similares intercaladas. Vientre blanquecino-amarillo inmaculado.
Teniendo en cuenta la variación individual poco relevante, con excepción de las supra e infralabiales (7 a 9 y 8 a 12); placa cloacal dividida; dientes maxilares 14 a 22. Hileras de escamas dorsales hasta la mitad del cuerpo 19, reduciéndose posteriormente hasta 15; ventrales 173 a 212, sin dimorfismo; subcaudales 78 a 120 en los machos, 68 a 97 en las hembras. Escamas dorsales con depresión apical. Hemipene correspondiente en longitud de 11 a 19 escamas subcaudates.

Hábitat y comportamiento: Una culebra muy activa, ovípara, más fácil de encontrar cerca de lagunas o represas, pero presente en áreas muy áridas y calurosas en el verano. Su habitat corresponde prácticamente a la Provincia Fitogeográfica del Monte y a su ecotono; no sube a mucho más de 1 000 m en las sierras. De índole no agresiva. En su alimentación forman parte también batracios.

Distribución: Desde la latitud de la Península de Valdés en Chubut hasta Santiago del Estero en el noroeste argentino. Desde allí y la región de Tucumán, hasta los límites con Bolivia.

Género Lystrophis (Cope)

El género que más se acerca a Lystrophis, culebras del cono sur del continente, es Heterodon, del sur de Estados Unidos, indudablemente separado de Lystrophis por un enorme espacio geográfico. Ambos son similares por su corto hocico, la rostral levantada y los maxilares con pocos dientes, mucho más breves que los ectopterigoiáeos, un carácter, este último, también presente en Waglerophis o Xenodon. Se implantan en los maxilares 4 a 5 dientes ampliamente separados de otros dos dientes posteriores, 3 veces más largos y no acanalados, excepto L. semicinctus. Poseen un cuerpo subcilíndrico, sin neta distinción de la cabeza, en la cual se destaca la rostral, que en forma de quilla prominente, hace cuña entre las internasales a partir de la abierta sutura entre prefrontales.
Provisto de agudas espinas, el hemipene es robusto y bilobado, con bifurcación del surco espermático y discos simétricos terminales, cóncavos y lisos. Las escamas dorsales son 21 a 17, lisas; las placas cloacales divididas y asimismo las subcaudales. La coloración acentúa fuertes tendencias aposemáticas, siendo mimética con la de especies altamente venenosas, tales como las de los géneros Micrurus y Bothrops.

Lystrophis dorbignyi (Duméril, Bibron y Duméril 1854)

Sinónimos:
Heterodon dorbignyi Duméril, Bibron y Duméril 1854
Lystrophis dorbignyi Cope1885 ,
Lystrophis dorbignyi Boulenger 1894
Lystrophis dorbignyi Orejas Miranda 1966
Lystrophis dorbignyi Peters y Orejas Miranda 1970
Lystrophis dorbignyi Williams y Francini 1991

Nombre vulgar: Falsa yarará ñata.
Tamaño: 90 cm.
Descripción: Son ofidios de tamaño mediano, aspecto robusto, con fuerte quilla en la escama rostral levantada. Coloración dorsal blanquecino grisáceo con una serie vertebral de grandes y regulares manchas marrón o negras, rombales, a las cuales corresponden en series laterales otras manchas cuadrangulares algo más claras y borrosas. Manchas marrón o negras oblicuas en la cabeza, con una barra interocular. Ventralmente escamas blanquecinas, con barras negras interrumpidas, alternadas; coloración roja o fuertemente rosada en gran parte de la superficie inferior, particularmente en la caudal.
La cabeza ancha es ancha, con rostral sobresaliente, muy dilatada y curvada en la base, prolongada posteriormente hasta separar las internasales y tocar las prefrontales separadas por una escamita intermedia (antefrontal); frontal grande pentagonal redondeada, mayor que las supraoculares; parietales de gran tamaño, subtriangulares divergentes; narina en la nasal anterior; órbita rodeada inferiormente por una preocular; dos suboculares y una postocular; loreal presente; 7 supralabiales y 9 a 10 infralabiales; mental triangular muy pequeña, seguida por dos pares de postmentales, la anterior mucho más larga; temporales de 1 a 3, variables; gulares alargadas, casi rectangulares. Dorsales de 21 a 17 hileras longitudinales, por reducción progresiva a diferentes alturas del cuerpo; ventrales 123 a 144, sin diferencias sexuales significativas; subcaudales 35 a 44 en los machos, 29 a 40 en las hembras. Placa cloacal y subcaudales subdivididas. Fosetas apicales no reconocibles. Hemipene grueso, con espinas de dos tipos, grandes y muy diminutas, diferenciación en ambos lóbulos apicales, cóncavos y lisos, longitud total unos 16 mm y distancia entre lóbulos unos 14 mm.

Hábitat y comportamiento: Sus preferencias son por los suelos arenosos, que sabe excavar con cierta habilidad. Se alimenta de pequeños anfibios y reptiles, y ocasionalmente de insectos, como carábidos. Si es provocada, hace despliegue de actitudes aposemáticas, achatándose contra el suelo y exhibiendo en argolla la extremidad caudal intensamente roja; difícilmente muerde y es prácticamente inofensiva, si bien se le tiene miedo por su mimetismo grosero de coloración con Botíirops. Desde mayo a octubre es de difícil hallazgo y se considera en hibernación, su máxima actividad parece ser en octubre-noviembre, con desoves en diciembre, hasta de 10 huevos a la vez. El diámetro mayor de los huevos alcanza unos 27 a 30 mm, el menor de 13 a 14 mm. La eclosión parece tener lugar en enero-febrero; la copulación ya puede verificarse en septiembre. Como las demás serpientes L.ystrophis es presa de varias aves. Peculiaridad de esta especie es la frecuencia y el elevado grado de parasitosis por helmintos, nematodes y platelmintos, en gran mayoría tenias.

Distribución: Desde la región chaqueña y paranaense, hasta casi el 40º paralelo en el sur; en Brasil meridional, Uruguav; provincia de Buenos Aires, Mesopotamia, Córdoba, La Pampa, San Luis y Mendoza. En nuestra provincia es muy común desde el centro hacia el este.

Lystrophis histricus (Jan 1863)

Sinónimos:
Heterodon histricus Jan 1863
Heterodon nattereri Steindachner 1867
Lystrophis histricus Boulenger 1894
Lystrophis histricus Peters y Orejas Miranda 1970
Lystrophis histricus Williams y Francini 1991

Nombre vulgar: Falsa coral.
Tamaño: 45 cm.
Descripción: Reconocible de los congéneres por carecer de escama antefrontal y por su coloración muy diferente. De los demás colúbridos de su área distinguible a primera vista por la modificación llamativa de la rostral quillada, exclusiva del género. Coloración dorsal parda, con bandas pardo oscuro, transversas y angostas (2 a 3 escamas) y en zig-zag, separadas por espacios de 5 a 6 escamas. Se cuentan 30 a 41 bandas pardo oscuro en el dorso, 9 a 10 en la cola. Análogamente a los congéneres hay también en Lystrophis histricus el sistema de bandas angulosas pardo oscuro en la cabeza, con puntas dirigidas hacia adelante, algo diferentes de las de los otros taxa. Superficie ventral en los juveniles es roja, más o menos intensa, con pequeñas manchas rectangulares negras, irregularmente distribuidas en las escamas. El nombre alude al curioso patrón de coloración de la especie en los estadios juveniles.
Morfología y aspecto similares a los de los otros taxa del género, pero dimensiones aún más moderadas. La cabeza es ancha, puntiaguda y someramente triangular, con hocico prominente. En la lepidosis se nota la ausencia de la escama antefrontal, pues hay la separación de las pequeñas internasales, pero no de las anchas prefrontales. Frontal algo más larga que ancha, más pequeña que las parietales si bien mayor que su sutura; loreal alta, diminuta e irregular; 1 preocular; 2 postoculares; temporales 1+1, o 1+2+1; 6 a 7 supralabiales, la 3º y 4º usualmente tocando la órbita (por variación también la 5º); infralabiales 8 a 9, de la 3º a la 5º en contacto con la geneial anterior, más grande que la posterior. Dientes maxilares 5, más dos robustos colmillos posteriores; 5 dientes palatinos; 15 pterigoideos; 18 mandibulares. Hemipene de tipo xenodontino. Escamas dorsales lisas; hileras en el medio del cuerpo con reducción, de fórmula 19-17-15. Ventrales 133 a 139 (medidas en pocos ejemplares); subcaudales 27 a 39; anal dividida.

Hábitat y comportamiento: No conocida en detalle, pero parecida a la de los otros Lystrophis. Se alimenta de anfibios pequeños e insectos. Si es irritada, ensancha la cabeza y el cuerpo, aplastándose contra el suelo, pero es totalmente inofensiva. En cautiverio se entierra con rapidez.

Distribución: Brasil meridional y sudoriental, Paraguay, Uruguay; en la Argentina citado para Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Chaco, Formosa y La Pampa. Nuestra provincia cuenta con el último registro de la especie para Argentina, en el año 1937, para el espinal, en el departamento Loventué.

Lystrophis semicinctus (Duméril, Bibron y Duméril 1814)

Sinónimos:
Heterodon semicinctus Duméril, Bibron v Duméril 1814
Heterodon pulcher Jan 1863
Lystrophis semicinctus Boulenger 1894
Lystrophis semicincta Amaral 1920
Lystrophis semicinctus weiseri Müler 1928
Lystrophis semicinctus Peters y Orejas Miranda 1970
Lystrophis semicinctus Williams y Francini 1991

Nombre vulgar: Falsa coral.
Tamaño: 70 cm
Descripción: Un Lystrophis de forma cilíndrica, con cabeza ancha, hocico puntiagudo y aquillado. Coloración dorsal en regulares series transversas de anillos, blancos-negros-rojos, simulando la disposición de las verdaderas víboras de coral con las cuales vulgarmente se las confunde. Un anillo negro transversal en la cabeza a la altura de los ojos: escamas ventrales lateralmente blancas, negras uniformemente en el centro; las subcaudales repiten los anillos dorsales. Vientre con escamas negras.
Cabeza ancha, subtriangular, con rostral parecida a la de Lystrophis dorbigni, separando las internasales y llegando a contactar a las prefrontales que son divididas por una pequeña escama rombal (antefrontal). Frontal pentagonal ancha, anteriormente incisa; supraoculares alargadas sobresalientes; parietales subtriangulares muy anchas; una preocular y dos postoculares; 2 temporales de igual tamaño; loreal muy reducida; narina entre las dos nasales; 8 supralabiales; 10 infralabiales; mental muy pequeña; postmentales anteriores el doble de las posteriores; gulares algo redondeadas en series oblicuas paralelas. Dorsales como en la especie anterior; 153 a 162 ventrales; subcaudales divididas 30 a 36 en los machos, 25 a 32 en las hembras.

Hábitat y comportamiento: Parecida a la de Lystrophis dorbigni, pero acentuando sus características xerófilas, pues en el oeste se encuentra en zonas subdesérticas. También esta especie puede llegar a presentar actitudes aposemáticas si es provocada, su mordedura es sospechosa de causar apreciables reacciones locales. Poco conocida su reproducción y actividad anual; asimismo sus preferencias alimenticias. El número de huevos oscilaría entre 10 y 15 por puestas.

Distribución: En toda el área del Monte y chaqueña, desde el sur de Bolivia y Paraguay hasta Corrientes y la provincia de Buenos Aires al este, llega al sur hasta Río Negro y Neuquén, en el oeste hasta las proximidades de la cordillera andina, como en Mendoza.


Género Oxyrhopus Linnaeus 1758

Las especies de este género, fundamentalmente tropical, son relativamente numerosas y se reparten desde Méjico al norte argentino, particularmente en las selvas de las laderas orientales andinas, Guyanas y Brasil.
Los límites intergenéricos entre Oxyrhopus, Pseudoboa y Clelia aparentemente no son demasiado netos, lo que explica la pasada incertidumbre nomenclatural en el historial de estos colúbridos. De todos modos ya vimos que Pseudoboa y Clelia se distinguen, entre otros caracteres, por las subcaudales subdivididas de la segunda y las no subdivididas de la primera; una diferencia que igualmente separa Pseudoboa de Oxyrhopus. En cuanto a Oxyrhopus y Clelia se trata de culebras cuyas lepidosis, coloración y apariencia general son indudablemente diversas. La forma de la cabeza es mucho más alargada y hocicuda en Oxyrhopus, que también presenta cuello bien definido y angosto; su lepidosis cefálica posee escamas más largas y regulares, con temporales rectangulares y constantes, separando claramente parietales y supralabiales; las fosetas apicales son poco reconocibles en el reborde anterior de las escamas; los dientes son subiguales sin diastema; la coloración, en fin, contrapone las uniformes, negruzcas y metálicas Clelia a los elegantes, llamativos Oxyrhopus de bandas alternadas regulares con colores vivaces, rojo y negro, notoriamente miméticos a primera vista con los anillos de los elápidos Micrurus.

Oxyrhopus rhombifer bachmanni (Weyenbergh 1876)

Sinónimos:
Coronella bachmanni Weyenbergh 1876
Oxvrhopus rhombifer Boulenger 1896
Pseudoboa rhombifer Serié 1921
Leptodira weiseri Müler 1923
Pseudoboa rhombifera Serié 1936
Oxyrliopus rhombifer bachmanni Peters y Orejas Miranda 1970
Oxyrhopus rhombifer bachmanni Williams y Francini 1991

Nombre vulgar: Falsa coral.
Tamaño: 90 cm.
Descripción: Colúbrido opistoglífo de mediano tamaño, con cabeza larga y cuello angosto, caracterizado por coloración de fondo rojiza; en la cabeza manchas irregulares oscuras, casi negras, muy variables en diferentes individuos; una banda transversal blanca en la nuca, luego seguidamente y hasta el extremo de la cola se suceden dibujos regulares grandes, rombales, de color marrón muy oscuro, ribeteados de amarillo, los que en su disposición transversal llegan hasta los flancos. Entre estos regulares y bien definido dibujos la coloración se hace más intensamente roja, moteada de manchitas negruzcas. Ventralmente blanco amarillento; reflejos irisados en toda la superficie del cuerpo. La coloración vivaz de manchas transversas muy regulares determina un patrón de bandas negras y rojas algo mimético con el patrón de anillos propio de Micrurus.
La cola, cónica y robusta, comprende aproximadamente el 18% de la longitud del cuerpo. Cabeza elíptica, con cuello distinto; hocico redondeado ancho, con narinas bien visibles desde arriba, entre las dos nasales; rostral más ancha que larga, no bien visible desde arriba; internasales cuadrangulares redondeadas, más pequeñas y angostas que prefrontales; frontal subtriangular más pequeña que parietales, en contacto hasta algo más que su mitad con supraoculares angostas, casi rectangulares, con un ángulo cantal muy acentuado, pudiendo fusionarse con la preocular que en este caso no es reconocible. Loreal baja y alargada; dos postoculares, la inferior diminuta; 7 supralabiales de borde redondeado y prominente, de las cuales las 3º y 4º contactan el ojo; 2 temporales alargadas, poligonales; 9 a 10 infralabiales, las 3º, 4º y 5º más desarrolladas; mental relativamente grande, subtriangular; dos postmentales de igual tamaño, alargadas; pocas gulares algo agrandadas. Ojo grande, con pupila vertical elíptica. Escamas dorsales lisas, con fosetas apicales, en 19 hileras a la mitad del cuerpo, en 17 hileras por reducción posterior a una cabeza de distancia antes de la abertura cloacal. Ventrales 188 a 201 en los machos, 199 a 210 en las hembras; subcaudales 68 a 81 en los machos, 53 a 68 en las hembras; es decir hay dimorfismo significativo en esta especie para las placas de la superficie inferior.

Hábitat y comportamiento: Pese a que puede comer ratones o pequeñas aves es una forma fundamentalmente saurófaga. Frecuenta varios ambientes, desde los pastizales abiertos a los roquedales graníticos meteorizados. Nocturna y diurna; inofensiva, aún presentando a veces actitudes defensivas o intimidatorias. Ovípara; su reproducción no es bien conocida.

Distribución: La forma bachmanni es la más meridional del conjunto, encontrándose frecuentemente en Mendoza. Presente en San Luis, Córdoba, San Juan, La Pampa, La Rioja, sur de Catamarca y hasta los valles Calchaquíes y Tucumán, además de Santiago del Estero.

Género Philodryas Wagler 1824

El probable centro de origen y dispersión de estos colúbridos, se podría localizar en las altiplanicies de Bolivia y noroeste de Argentina, áreas que aún albergan las formas más primitivas de la mayor parte de los conjuntos específicos del género.
Caracteres generales de las ágiles Philodryas a menudo arborícolas, pueden ser indicados en la dentadura del maxilar, opistoglifodonte, con 12 a 15 dientes de tamaño creciente hacia atrás, seguidos por diastema y por un par de colmillos acanalados puestos a la altura del ángulo posterior del ojo; en los dientes mandibulares anteriormente agrandados; en los ojos de pupila circular; en las escamas lisas lanceoladas, en algunos casos carenadas, de 17 a 23 hileras oblicuamente dispuestas. Las fosetas apicales se alojan en su punta terminal. La reunión de especies en grupos naturales se basa primeramente en la morfología del hemipene.

Philodryas patagoniensis (Girard 1857)

Sinónimos:
Dryophilas schotti Dumáril, Bibron y Duméril 1854
Callirhynus patagoniensis Girard 1857
Philodryas schottii Günther 1858
Erophrys modestus Günther 1858
Pseudophis patagoniensis Cope 1862
Liophis poecilostictus Jan 1863
Dirrhox patagoniensis Cope 1887
Philodryas schotti Boulenger 1896
Philodryas schotti Serié 1921
Chlorosoma schotti Serié 1936
Philodryas patagoniensis Hoge 1964
Philodryas patagoniensis Peters y Orejas Miranda 1970
Philodryas patagoniensis Williams y Francini 1991.

Nombre vulgar: Culebra.
Tamano: 1,5 m.
Descripción: Colúbrido de tamaño mediano-grande, con rostral prominente pero no prolongada, dorsalmente bastante uniforme, verde-grisáceo o aceitunado, con borde de las escamas negruzco; ventralmente amarillentas, con extremos de las placas abdominales anteriormente pigmentados de negros.
La cola es larga, más del 25 % de la longitud total. Cabeza relativamente grande. elíptica, algo aplanada. con hocico más romo que en las otras especies de . Philodryas. Rostral no más ancha que alta, visible desde arriba, narina redonda, espaciosa, entre las dos nasales altas y abultadas; internasales más anchas que altas y más pequeñas que las cuadrangulares, irregulares, prefrontales; frontal larga dos veces las prefrontales, angosta, del mismo ancho y poco más alargada que las supraoculares sobresalientes en su borde inferior; parietales más cortas que la frontal pero más anchas y poligonales, en contacto en su base con postocular superior, supraocular y frontal; 1 a 2 loreales; una preocular alta y desarrollada, determinando con la loreal una región cantal evidente pero de borde redondeado; temporales distintas, la inferior de mayor tamaño; en general 7 supralabiales, de las cuales 3º y 4º en contacto con el ojo, 5" y 6º mucho más desarrolladas. Mental muy pequeña, triangular, encerrada por las dos primeras arqueadas infralabiales, 9 en total y muy desiguales; los dos pares de postmentales angostos, de la misma longitud. Escamas dorsales casi rombales, lisas, con porción apical negra y fosetas poco evidentes; el número de hileras dorsales es 19, llegando a 15 en la reducción posterior, ya repetidamente mencionada para otras especies. Ventrales 150 a 193 en los machos, 159 a 198 en las hembras; escama cloacal dividida, subcaudales 70 a 120 en los machos, 66 a 109 en las hembras.

Hábitat y comportamiento: Una robusta y ágil culebra. Los huevos blancogrisáceos tienen un diámetro máximo de 37 mm, son elípticos, y eclosionan a temperaturas de 30 a 32 'C, hallándoselos frecuentemente en nidos de hormigas negras, alcanzando una profundidad de 30 a 40 cm, probablemente por razones de térmicas. Habría dos períodos de cópula, a fin de agosto-septiembre y en marzo-abril. El régimen alimentario es variado, saurios, anfibios, pichones de aves, ratones, llegando a ser ofiófaga y canibal. A la vez es presa de aves de rapiña y zorros. De temperamento agresivo y mordedora.

Distribución: Este ofidio se distribuye prácticamente en toda Argentina, naturalmente no más al sur de Chubut. En las comarcas centro-occidentales, todavía, es muy raro o falta, como en el sur de La Rioja, San Juan y Mendoza.

Philodryas psammophideus psammophideus (Günther 1872)

Sinónimos:
Philodryas psammophideus Günther 1872
Píiilodryas psammophideus Boulenger 1896
Philodrvas psammophideus Berg 1898
Pliilodryas lineatus Werner 1909
Pliilodryas lineatus Serié 1921
Philodryas pallidus Werner 1926
Chlorosoma psammophideum Serié 1936
Philodryas psammophideus Abalos, Baer y Nader 1964
Philodtyas psammophideus Peters y Orejas Miranda 1970
Philodryas psammophideus psammophideus Thomas 1977
Philodryas psammophideus psammophideus Williams y francini 1991

Nombre vulgar: Culebra
Tamaño: 90 cm.
Descripción: Culebra delgada y esbelta, de cabeza alargada y hocico puntiagudo. La coloración tiene gran variación individual y hasta puede dar lugar a confusión con los juveniles de Philodryas trilineatus que presentan un patrón estriado, luego atenuado e indistinto en los adultos. La cabeza es castaño claro, a veces con manchas diminutas negruzcas; hay una banda marrón poco definida que, paralelamente al borde labial y desde el hocico, pasa por la región postocular, ocupando superiormente algo de las supralabiales y prolongándose más allá de la región occipital. El fondo general aparece castaño claro o blanquecino sucio; dorsalmente una ancha banda marrón que ocupa unas cinco hileras de escamas se extiende desde la nuca hasta la extremidad de la cola. En esta banda la porción basal de las escamas es blanca, lo que le da un aspecto abigarrado característico. A los costados de dicha banda se observa una faja clara, apenas salpicada de puntos negros, hasta las escamas que contactan con los extremos de las ventrales, éstas tienen en aquella zona de contacto manchas negras circunscriptas que se continúan por toda la superficie ventral en dos líneas marginales ininterrumpidas desde la primera a la última placa. El vientre es rosado o blanquecino, con matices salmonados más o menos intensos.
La cabeza es ojival, algo aplanada, con hocico terminado por la rostral sobresaliente, moderadamente convexa y bien visible desde arriba también en esta especie. Lepidosis cefálica parecida a la de Philodryas trilineatus, tanto en vista lateral como en vista dorsal; loreal a menudo soldada con la prefrontal; longitud de la frontal dos veces su ancho y no más pequeña que las parietales; supraoculares casi del tamaño de la frontal; borde cantal menos evidente; una temporal agrandada y redondeada entre la 6º supralabial y la parietal; 8 supralabiales y 9 a 11 infralabiales; mental reducida; postmentales anteriores más largas que las posteriores. Escamas dorsales lisas, con foseta apical poco evidente, en 19 hileras longitudinales de disposición moderadamente oblicua: en los flancos y particularmente en la hilera en contacto con las placas ventrales aumentan su ancho hasta tornarse rombales en vez de lanceoladas. Ventrales 188 a 214; placa cloacal dividida; subcaudales divididas 92 a 112. También en esta Philodryas la cola es, por lo tanto, bastante larga, afinándose hacia la punta.

Hábitat y comportamiento: Es asimismo una forma xerófila, y como subraya el nombre, psamófila. Sube muy poco en los árboles o arbustos, y como las demás es de temperamento agresivo y saurófaga. Su reproducción y desove son todavía muy poco conocidos.

Distribución: La especie tiene una distribución muy amplia: Brasil, Paraguay, Bolivia y Argentina. La forma nominal (Philodryas psammophideus psammophideus) que vive en este último país es sumamente común en todo el oeste: La Rioja. San Juan, Mendoza, La Pampa, San Luis y Córdoba. Se extiende, además. al noroeste argentino, al litoral (Corrientes, Santa Fé) y a la provincia de Buenos Aires. En el norte patagónico, se halla en Neuquén y parte de Río Negro.

Philodryas trilineatus (Burmeister 1861)

Sinónimos:
Herpetodryas trilineatus Burmeister 1861
Philodryas burmeisteri Jan 1863
Dromicus chilensis Steindachner 1867
Philodryas arenarius Andersson 1898
Philodryas burmeisteri Berg 1898
Chlorosoma burmeisteri Amaral 1929
Philodryas burmeisteri Peters v Orejas Miranda 1970
Philodryas burmeisteri Williams y Francini 1991

Nombre vulgar: Culebra.
Tamaño: 2 m.
Descripción: Especie de tamaño grande, esbelta, con cabeza alargada y hocico puntiagudo. Coloración dorsal de escamas mezcladas castaño muy claro y blanquecino sucio, salpicada por escamas más intensamente coloreadas, marrón o parduscas, sin manchas o dibujos particulares. En la cabeza una banda longitudinal castaño más o menos oscuro desde el hocico por la región ocular y temporal, extendiéndose atrás sobre cuello y parte anterior del cuerpo, haciéndose luego borrosa hacia la cola. Vientre blanquecino grisáceo nacarado, con manchas negruzcas en la superficie gular, y manchas borrosos pálidas, de pigmento gris, irregularmente esparcidas a los costados de las escamas ventrales.
La más grande de las Philodryas argentinas. La cabeza es particularmente prolongada, con hocico angosto terminado por una rostral tan ancha como alta, bien visible desde arriba, convexa y sobresaliente sobre el plan superior de la misma cabeza; internasales más pequeñas que prefrontales; frontal muy extendida, pentalátera, más angosta pero más larga que las parietales; supraoculares groseramente cuadrangulares más cortas que la frontal, con borde externo filoso sobresaliendo al ojo y estableciendo un neto ángulo cantal junto con la preocular, única, y la prefrontal; loreal casi rectangular, más ancha que alta; narina entre dos grandes nasales; 2 postoculares desiguales; 8 supralabiales, las 4º y 5º haciendo de borde al ojo; 9 infralabiales; mental pequeña triangular; dos pares de postmentales casi iguales; temporales alargadas reconocibles; gulares pequeñas y puntiagudas, pigmentadas. Ojo grande, de pupila circular. Escamas dorsales lanceoladas, con fosetas apicales en la punta; 23 hileras de escamas lisas con disposición oblicua, en el medio de¡ cuerpo; ventrales, número más frecuente 234; subcaudales 135. Tales números están de acuerdo con la respetable longitud de la cola en estas culebras: un 30 % de la longitud total del cuerpo.

Hábitat y comportamiento: Ofidio de hábitats xéricos, encontrándose en los más variados biotopos. Suele obsevarse trepada a los árboles y arbustos. Es un carnívoro voraz y puede ser agresivo. Ovípara, como las demás Philodryas. A pesar de ser muy común en todo el oeste argentino, no se tiene a la vista muchos datos sobre su reproducción y actividad anual.

Distribución: Al sur llega hasta Chubut; se encuentra también en Río Negro, Neuquén, La Pampa, Mendoza, San Luis, San Juan y La Rioia, penetra, siguiendo las formaciones del monte biogeográfico, en Catamarca, Tucumán, y hasta Cafayate en Salta. Aparentemente no alcanza Córdoba ni Santiago del Estero.

Género Phimophis Duméril, Bibron Y Duméril, 1854

Género opistoglifo primeramente caracterizado por la forma peculiar de la rostral, longitudinalmente aplanada y aquillada. En el maxilar el número de los dientes, subiguales, llega a 10; colmillos posteriores acanalados de moderado tamaño; también subiguales los dientes mandibulares; los ojos, relativamente pequeños, presentan pupila vertical; las escamas dorsales, rombales y lisas, forman 19 hileras longitudinales; hay una placa cloacal indivisa, pero son divididas las subcaudales.
Los taxa a nivel específico son pocos y casi todos tropicales, desde Panamá a Brasil y a las provincias centrales argentinas. Los que se hallan en la Argentina son Phimophis: guerini, de las provincias del noroeste, cuya existencia en Córdoba no resulta de ninguna manera confirmada, y Phimophis vittatus, de hábitat más xérico, presente en las comarcas occidentales. Son de todos modos colúbridos escasamente conocidos y la información que se posee sobre la distribución exacta de las especies argentinas es todavía bastante deficiente.

Phimophis vittatus (Boulenger 1896)

Sinónimos:
Rhinostoma vittatum Boulenger 1896
Rhinostoma guianense Serié 1915
Rhinostoma vittatum Serié 1936
Phimophis vittatus Peters y Orejas Miranda 1970
Phímophis vittatus Williams y Francini 1991

Nombre vulgar: Culebra.
Tamaño: 70 cm.
Descripción: Colúbrido opistoglifo de mediano tamaño, con rostral prolongada y aquillada, muy esbelto y de coloración blanquecino-amarillento con dos anchas bandas laterales marrón oscuro. Coloración amarillenta u ocre pálido, uniforme en la cabeza; dos bandas dorsolaterales de unas tres escamas de ancho, marrón más o menos intenso, a una distancia de cinco escamas por encima del extremo de las ventrales blanquecinas, nacaradas e inmaculadas.
Cuerpo subcilíndrico con cola corta y cónica, poco diferenciada, un 15 % de la longitud total. Cabeza subtriangular y cuello ancho. Rostral muy alta, longitudinalmente comprimida, sobresaliendo hacia adelante y hacia arriba, lo que determina en proyección lateral un perfil triangular característico. Internasales y prefrontales más anchas que altas, las segundas más grandes que las primeras; frontal subtriangular de base ancha y del mismo tamaño que las parietales, cuyo contorno sigue una línea algo irregular. Supraoculares subtriangulares más cortas que la frontal; una preocular alta y dos postoculares cuadrangulares pequeñas; loreal más ancha que alta; dos temporales rectangulares bien reconocibles; 8 supralabiales de tamaño creciente desde la primera, muy chica y en contacto con rostral y nasales, entre las cuales se ubica la abertura angosta de las narinas. Los bordes posteriores de todas las placas cefálicas se superponen ligeramente por encima del margen anterior de las placas que siguen; hay 7 a 8 infralabiales, del mismo tamaño que las postmentales; gulares en pocas hileras, muy angostas v alargadas. Ojo pequeño, con pupila vertical. Escamas dorsales rombales lisas, con foseta apical, distribuidas en 19 hileras, 17 por reducción posterior; ventrales 204 a 210; placa cloacal entera; subcaudales 53 a 54, divididas.

Hábitat y comportamiento: No se posee una información detallada. Su alimentación es saurófaga; un espécimen de 600 mm, de San Juan, tenía en su estómago un Teius teyou adulto de notable tamaño.

Distribución: No bien definida aún en territorio argentino. La Rioja, San Juan, Catamarca, Salta, Santiago del Estero, Córdoba (zona serrana), Santa Fé y Entre Ríos. No se cita para la provincia de Buenos Aires ni para Patagonia. Se ha mencionado para La Pampa, pero su presencia merece confirmación.

Género Pseudablabes Jan 1863

Un género proprio del cono sur y aparentemente monotípico. Caracteres generales de Pseudablabes, más desarrollados en la descripción de su única especie, son la dentadura maxilar de dientes diminutos e iguales, separados por amplia diastema de los dos grandes colmillos acanalados posteriores, localizados a una altura inmediatamente después del borde posterior del ojo, la cabeza pequeña escasamente distinta del cuello; los ojos moderados con pupila redonda; la narina en una sola nasal, a veces semidividida; y finalmente un muy bajo número de escamas, dorsales y ventrales. Esta culebra tiene una distribución fundamentalmente paranense-platina, sus hallazgos son infrecuentes, y la alimentación parece ser curiosamente especializada de arañas, escorpiones u otros artrópodos.

Pseudablabes agassizii (Jan)

Sinónimos:
Eirenis agassizii Jan 1863
Liopeltis brevicauda Jan 1863
Philodryas paucisquamis Peters 1863
Ablabes agassizii Boulenger 1885
Contia agassizii Boulenger 1894
Pseudablabes agassizii Boulenger 1896
Pseudablabes agassizii Serié 1921
Pseudablabes agassizii Peters y Orejas Miranda 1970
Pseudablabes agassizii Williams y Francini 1991

Nombre vulgar: Culebra.
Tamaño: 40 cm
Descripción: Colúbrido de modesto tamaño, con cola cilindro-cónica y cabeza poco distinta del cuello. Reconocible de otras especies de géneros afines por una combinación de bajo número de hileras de escamas en el medio del cuerpo (13), bajo número de ventrales y subcaudales. Coloración de fondo, marrón claro o aceitunado, con dos estrías amarillentas evidentes bordeadas por manchas negras diminutas y regulares; a veces se observa una sutil estría rojiza vertebral. Viñas et al. (1989) citan ejemplares de La Sierra de La Ventana de coloración, en vida, verde oliva uniforme. Supralabiales blanquecinas, ribeteadas de negro, así como otras escamas cefálicas. Superficie ventral blanquecina con matices verdosos.
Especie de longitud total mediana, cola cilíndro-cónica y puntiaguda. Ojos grandes, de pupila circular, iguales en su diámetro a su distancia de la narina, ubicada en una escama agrandada, entera o semidividida. Rostral tan ancha como alta, bien visible desde arriba; internasales ligeramente más cortas que las prefrontales; largura de la frontal más de l/2 veces su ancho, casi igual al ancho de las supraoculares, pero subigual a la largura de las parietales; loreal muy pequeña, cuadrangular, a veces soldada a la nasal; 1 preocular alta, no en contacto con la frontal; 2 postoculares poligonales; temporales 1+1, menos frecuentemente 1+2 (a menudo 1+1+2); supralabiales 7 (la 3º y la 4º en contacto con el ojo); infralabiales 7 a 8, de las cuales las primeras cuatro en contacto con la geneial anterior, más larga que la posterior, ambos pares separados por un surco bastante hondo. Escamas dorsales lisas, con fosetas apicales; 13 hileras de escamas en la mitad del cuerpo; ventrales 128 a 138; placa cloacal dividida; subcaudales 51 a 64 en dos hileras. Dientes maxilares normalmente 14, pequeños e iguales.

Hábitat y comportamiento: Para esta especie también se a señalado costumbres de abrigar las puestas de huevos (de 6 a 10) en galerías de nidos de hormigas (Acromyrmex). Se añade ahora a dichos datos los de Viñas (1985), quien registró la repetida presencia en oviducto de huevos de 17 cm de largo y 8 mm de ancho, correspondientes por sus medidas y desarrollo a los ya vistos en Uruguay. Viñas (op. cit.) y Viñas et al. (1989) han controlado además los hábitos alimenticios de Pseudablabes agassizii, en varios ejemplares, confirmando su absoluta preferencia para presas de artrópodos, particularmente Lycosidae (arañas bastante abundantes) y escorpiones Bothriuridae. Luego de perseguir una Lycosa, Pseudablabes agassizii la atrapa de atrás, con un movimiento de presión hacia abajo de la cabeza, destinado probablemente a fracturarle la articulación entre abdomen y cefalotorax, manteniéndola en esta posición hasta conseguir los efectos paralizadores y proteoliticos de su veneno de opistoglifo. La presa es sucesivamente tragada desde la parte posterior, facilitando así la acomodación de las patas articuladas durante la deglución del artrópodo. Varios otros aspectos de la biología de este ofidio permanecen todavía poco conocidos, por su índole reservada y arisca y por su escasa frecuencia. Diversos son los ambientes generalmente abiertos donde es posible hallarlo: desde los pastizales al Monte arbustivo a biotopos de pedregales montañosos, como en la Sierra de La Ventana. La especie fue dedicada al gran zoólogo Agassizi, en el siglo pasado.

Distribución: En el sur de Brasil y en Uruguay. En la Argentina, en la provincia de Buenos Aires hasta la Sierra de la Ventana, La Pampa, Santa Fe, Entre Ríos y probablemente Chaco.

Género Pseudotomodon Koslowsky 1896

El género al cual más se acerca, y del cual se hizo una subespecie, es Tomodon, pero se distingue desde luego de éste por poseer 17 hileras longitudinales de escamas dorsales (no 19), las que por el mencionado proceso de reducción posterior disminuyen a 15 (no a 17) a la distancia de una cabeza anteriormente a la placa cloacal. Pseudotomodon exhibe además escamas dorsales de dimensiones y aspecto diferentes; temporales no bien distinguibles de las otras escamas que las siguen; loreal irregular más alta que ancha. El patrón de coloración tampoco es tan parecido al de Tomodon, por carecer de línea vertebral clara, presentar frecuente fusión de las manchas oscuras paravertebrales en una banda ondulante continua y no tener las manchas triangulares negras marginales de las escamas ventrales de aquel ofidio, sino una salpicadura borrosa de puntos y manchitas desiguales grisáceas. Por otras características repite la morfología distintiva de los opistoglifos afines; maxilares con 6 a 8 dientes subiguales y un poderoso colmillo posterior acanalado, dientes mandibulares anteriores más largos; pupila vertical; placas cloacal y subcaudales divididas.

Pseudotomodon trigonatus (Leybold 1873)

Sinónimos:
Pelias trigonatus Leybold 1873
Tomodon ocellatus Boulenger 1896
Pseudotomodon mendocinus Koslowsky 1896
Pseudotomodon crivellii Peracca 1897
Pseudotomodon trigonatus Serié 1936
Tomodon ocellatus trigonatus Abalos, Baez y Nader 1964
Pseudotomodon trigonatus Peters y Orejas Miranda 1970
Pseudotomodon trigonatus Williams y Francini 1991

Nombre vulgar: Falsa yarará.
Tamaño: 45 cm.
Descripción: Ofidio de modesto tamaño, con cabeza chata y hocico redondeado. Coloración dorsal de fondo pardusco grisáceo, con cabeza algo más oscura en la cual se destaca una banda clara en V postparietal y dos bandas claras oblicuas que arrancan desde el ojo y se extienden a la altura de la 6º y 7º supraocular, y de la región temporal la segunda; hay una línea clara más borrosa en la región ocular-preocular. En cuerpo y a veces cola, manchas semicirculares oscuras alternadas paravertebrales, unidas en una banda marrón oscuro, ondulada y regular, ribeteada de claro: en los intervalos de la sinusoides hay manchas castaño oscuro más borrosas. El vientre es blanquecino, tomando un aspecto grisáceo por las numerosas manchitas y puntos oscuros irregulares, diminutos, que lo salpican.
De la longitud máxima, la cola representa apenas un 10 %. Cabeza elíptica, chata, con cuello angosto y hocico redondeado. Rostral más ancha que alta, casi no visible desde arriba; narinas entre dos nasales cuadrangulares iguales; internasales subiguales a prefrontales; dos preoculares, la superior mucho más grande; loreal cuadrangular pequeña; 8 supralabiales no muy desiguales en tamaño, de las cuales 4º y 5º hacen de borde inferior al ojo; 2 postoculares; temporales no reconocibles, observándose escamas de las mismas medidas de las que siguen; frontal más larga que ancha, aproximadamente del largo de las parietales, subtriangulares; supraoculares grandes, de la misma longitud de la frontal; mental triangular muy pequeña, encerrada por las dos primeras infralabiales, a las que siguen dos pares de submentales casi iguales; 8 a 9 infralabiales las posteriores ensanchadas; 2 a 3 hileras de gulares. Ojo grande, de pupila elíptica vertical. Escamas dorsales rombales lisas, con foseta apical, bien diferenciables de las de Tomodon y distribuidas en 17 hileras longitudinales que se reducen a 15 a una distancia de una cabeza anteriormente a la placa cloacal. Ventrales 141 a 157; placa cloacal dividida; subcaudales divididas 39 a 50.

Hábitat y comportamiento: Es una serpiente con preferencias por hábitats xéricos. También utiliza los hormigueros de Acromvrmex para abrigarse, de hasta 1 m de profundidad, en simpatría con Elapomorphus; a pesar del modesto tamaño presenta rasgos de agresividad y muerde con facilidad. Su alimentación se basaría particularmente en pequeñas lagartijas. Si bien ampliamente distribuida, no se poseen muchos datos sobre su reproducción y ecología.

Distribución: Es una especie más frecuente en el sur. Abundante en Mendoza, a más de 2000 m en los Andes, y en toda la provincia; en San Juan, en las sierras de Córdoba, a más de 1000 m, de donde penetra en Santiago del Estero; en La Rioja; seguramente en el sudeste de Catamarca; en San Luis, siempre en formaciones del monte; en La Pampa. En Patagonia vive en Neuquén, Río Negro y Chubut. Aparentemente la latitud más austral es la de Puerto Madryn.

Género Tomodon Duméril, Bibron y Duméril 1854

Este género comprende ofidios opistoglifos. El maxilar de Tomodon es breve, con 5 a 8 dientes pequeños, de tamaño creciente, seguidos por un espacio libre y finalmente por dos largos colmillos acanalados, situados a la altura del ojo; en la mandíbula los dientes anteriores son más grandes que los que vienen detrás. Son ofidios esbeltos, cilíndricos, de cola corta. La cabeza presenta proporciones normales, con hocico redondeado, lepidosis colubroidea típica; pupila vertical y cuello bien diferenciado. El número de escamas dorsales es 19 a 17 como en la mayoría de nuestros colúbridos. Una sola especie está presente en la Argentina.

Tomodon ocellatus Duméril, Bibron y Duméril 1854

Sinónimos:
Tomodon ocellatus Duméril, Bibron y Duméril 1854
Toniodon ocellatus Boulenger 1896
Tomodon ocellatas Serié 1921
Tomodon ocellatus Peters y Orejas Miranda 1970
Tomodon ocellatus Williams y Francini 1991

Nombre vulgar: Falsa yarará.
Tamaño: 46 cm.
Descripción: Culebra de moderado tamaño, con pupila vertical. La coloración de Tomodon ocellatus es inconfundible, fondo dorsal castaño rojizo o amarillento sucio, con una línea vertebral sutil clara, a cuyos lados se alternan manchas definidas semicirculares marrón oscuro ribeteadas de negro, por debajo de las cuales hay escamas negras irregularmente distribuidas hasta la región ventral. Las escamas ventrales amarillentas ostentan en su borde interior manchas negras triangulares o subtriangulares. En la cabeza hay tres bandas oblicuas marrón desde el ojo a la región labial, la posterior extendiéndose a las escamas parietales.
Cuerpo alargado, esbelto. Cabeza proporcionada con hocico romo. Rostral pequeña, más ancha que alta, poco visible desde arriba; narina en el borde de la nasal anterior; loreal cuadrangular pequeña; una preocular alta y dos postoculares, el borde inferior del ojo estando constituido principalmente por la 3º y 4º supralabial; 7 supra y 9 infralabiales; mental muy reducida; internasales un poco más chicas que las prefrontales; frontal pentalatera angosta, subigual a las parietales; supraoculares también angostas, subtriangulares de base ensanchada; temporales moderadas bien reconocibles; particularmente desarrolladas las últimas tres supralabiales, que llevan las bandas oscuras oblicuas características en Tomodon ocellatus; inferiormente postmentales anteriores más grandes que las posteriores, muy irregulares; gulares casi cuadrangulares, en escaso número e irregulares. Escamas dorsales en 19 hileras, 17 por reducción posterior; ventrales 142 a 145; subcaudales divididas 32 a 35; placa precloacal dividida; fosetas apicales evidentes, marcadas por pigmento. Hemipene largo, no claramente lobulado, con surco espermático oblicuo, ornamentación de espinas diminutas inferiores dirigidas hacia atrás, y de grandes y divergentes espinas en la región superior discoidal. La dentición característica del género se acentúa en este taxón, estando probablemente en relación con su alimentación especializada.

Hábitat y comportamiento: Prefiere lugares asoleados. con vegetación herbácea, ocultándose durante el invierno en cuevas subterráneas. La alimentación de Tomodon es bastante especializada, comiendo babosas, y otros moluscos terrestres en general, abundantes en su área puede también integrar su dieta con insectos, sobre todo en el estado juvenil. Conocida comúnmente como falsa yarará por su relativo mimetismo. Sus toxinas de opistoglifo pueden provocar accidentes, con desagradables efectos locales y síntomas generales de intoxicación. Contribuye a su renombre de víbora perjuicial, la actitud intimidatoria desplegada cuando se la ataca, ensanchando cuello y cabeza, y hasta el cuerpo, semejándose más a un Bothrops auténtico. En la reproducción Tomodon es ovovivíparo, expulsando al momento de su postura crías envueltas en membranas delgadas y transparentes. La época de los nacimientos parece ser fin de febrero-marzo, estimándose en aproximadamente tres meses el período de gestación. Cada hembra puede dar a luz de 4 a 8 crías, de un tamaño entre 13 a 14 cm, ya activas, presentando actitud intimidatoria y mordiendo.

Distribución: En el sur de Brasil, Uruguay, Paraguay; en la Argentina en las provincias mesopotámicas, Santa Fe y en la provincia de Buenos Aires particularmente en la zona este. Penetra en Córdoba, donde se halla en ambientes del Chaco serrano.

Familia Viperidae Bonaparte 1831

Comprende a las serpientes más especializadas de toda la rama filética ofídica. Los caracteres fundamentales del esqueleto, cráneo incluido, no se apartan de los que ya fueron citados para la superfamilia Colubroidea. Sin embargo la extrema contracción y el perfeccionamiento estructural del maxilar son de por sí suficientes para separarlos del resto. Sin ninguna conexión con el reducido premaxilar, el maxilar sufrió en efecto acortamiento y engrosamiento excepcionales, con articulación singularmente libre y extensible. permitiendo movimientos de rotación o elevación muy rápidos. En cada maxilar se implanta un largo colmillo levemente curvado, acanalado y con conducto cerrado, de salida anterior e inferior, constituyendo pues una verdadera jeringa. El cuerpo de la mayoría de estas serpientes es grueso y achatado; la cabeza tanibién muy ancha y superiormente aplanada, bien distinta del cuello, con neta región cantal y pupila vertical elíptica. Son todos ovovivíparos y ostentan el privilegio de los mayores índices de fertilidad en las serpientes. pues ciertas viboras del género Bitis del Africa austral pueden llegar a dar a luz 70 a 75 crías en una sola vez.

Subfamilia Crotalinae Bonaparte 1831

Incluye varios géneros distribuidos en toda América, en la extrema parte oriental de Europa y en muchas regiones asiáticas; se distingue por una peculiar foseta sensorial ubicada en una depresión entre prefrontal y maxilar; poseen todavía vestigios de los procesos del hueso palatino dirigidos a las coanas.

Género Bothrops Wagler 1824

Muy representativo de la subfamilia, que comprende algunos otros géneros hasta de gran tamaño, las formas de Lacliesis centroamericanas o amazónicas de 3 a 4 metros de largo. El taxón más común Botlirops se identifica a primera vista por la casi ausencia de placas cefálicas individualizadas, por lo tanto con cabeza de esencias iguales, notoriamente carenadas, tornándose todavía más alargadas las carenas en la región dorsal. Asimisiiio Botlirops no tiene escamas caudales diferenciadas y sus escamas subcaudales son subdivididas. a diferencia de lo que ocurre en Crotalus.

Bothrops alternatus Duméril, Bibron y Duméril 1854

Sinónimos:
Bothrops alternatus Duméril, Bibron y Duméril 1854
Lachesis alternatus Boulenger 1896
Lachesis alternatus Berg 1898
Lachesis inaequalis Magalhaes 1925
Bothrops alternata Serié 1936
Bothrops alternatus Peters y Orejas Miranda 1970
Bothrops alternatus Williams y Francini 1991


Nombre vulgar: Víbora de la cruz o yarará grande.
Tamaño: 1,3 m.
Descripción: Víbora de tamaño mediano a grande, de cabeza triangular, hocico sobresaliente. Coloración general castaño más o menos claro, con patrón dorsal de manchas simétricas marrón oscuro, casi negras aterciopeladas, ribeteadas de blanco, de elegante forma arriñonada y anteriormente fusionadas a lo largo de la línea vertebral. En la cabeza hay 5 manchas del mismo color, casi negro, alargadas, subtriangulares, netamente bordeadas de blanco, las que se disponen según un diseño que simula groseramente una cruz, lo que justifica el nombre de víbora de la cruz dado al animal. Dicho diseño se compone de una mancha triangular sobre el hocico, dos manchas subtriangulares simétricas alargadas en la región fronto-postocular. otras dos finalmente, alargadas e irregulares, en la parte posterior de la cabeza; una barra marrón oscuro, larga, terminada en punta roma, se extiende lateralmente desde el hocico y abajo del ojo hasta más allá del ángulo bucal.
En las provincias mesopotámicas suele alcanzar más de 1,5 m. La cola es relativamente gruesa, pronto afinándose hacia la punta. Cabeza triangular bien definida, con hocico algo saliente debido a la rostral, derecha y erguida, lepidosis cefálica uniforme de escamas rómbicas, angostas y agudamente carenadas; únicamente en correspondencia con las primeras supralabiales hay pequeñas placas, variables en número y dimensiones; 9 supralabiales y 12 a 14 infralabiales, las primeras de tamaño decreciente, las segundas subiguales; placa supraocular definida; dos preoculares y una loreal; narina entre dos nasales pequeñas; mental muy reducida; dos postmentales irregulares poco distintas. La variación de las escamas carenadas dorsales, al medio del cuerpo, oscila de 29 a 35. Ventrales 164 a 176 en los machos, 170 a 180 en las hembras; subcaudales 43 a 50 en los machos, 37 a 45 en las hembras, en ejemplares meridionales chaqueños.

Hábitat y comportamiento: Prefiere zonas húmedas, bordes de arroyos, pantanos, etc. En la sierra de Achiras en Córdoba, donde es muy abundante, vive en ambiente de roquedales; asimismo en la Sierra de La Ventana, en el sur de la provincia de Buenos Aires. Se alimenta especialmente de ratones silvestres, cuises, etc. Es de hábitos nocturnos, si bien no es difícil encontrarla aún de día y con sol en los pastizales. Se acerca a menudo a las viviendas, para cazar roedores o para buscar abrigos donde hibernar, costumbres que hacen aún más peligrosa esta robusta víbora, cuyas toxinas son potentes y mortales, con efectos locales dramáticos, necrosis, hemólisis y hemorragias internas, etc. Es de temperamento agresivo, y como todas las Bothrops es vivípara.

Distribución: La especie viene desde el sur de Brasil, Uruguay, Paraguay, y se distribuye en muchas provincias argentinas; de la Mesopotamia a las provincias de Buenos Aires, La Pampa, este de Río Negro, Córdoba, San Luis, Santiago del Estero y Tucumán. Es forma mesófila, pues no coloniza los territorios áridos del oeste.

Bothrops ammodytoides Leybold 1873

Sinónimos:
Bothrops ammodytoides Leybold 1873
Rhinocerophis nasus Garman 1881
Bothrops patagonicus Müller 1885
Bothrops burmeisteri Koslowsky 1895
Lachesis ammodytoides Boulenger 1896
Lachesis ammodytoides Serié 1921
Bothrops ammodytoides Amaral 1929
Bothrops ammodytoides Serié 1936
Bothrops ammodytoides Peters y Orejas Miranda 1970
Bothrops ammodytoides Williams y Francini

Nombre vulgar: Yarará ñata
Tamaño: 50 cm.
Descripción: Víbora de mediano tamaño, robusta, caracterizada por la protuberancia cefálica del hocico, corniforme. Coloración de fondo castaño bayo, muy claro o grisácea; una serie dorsal de manchas marrones, alargadas, ribeteadas de blanquecino rosado, estranguladas en su zona central y a veces divididas en dos; inferiormente, casi al margen de las ventrales, otra serie de manchas cuadrangulares borrosas del mismo color marrón; ventrales blanquecino rosado, con pigmento negro en sus bordes externos así como en las cercanas escamas laterales que las flanquean. En la cabeza, de fondo castaño claro, hay series de manchas oscuras, transversas o simétricas; una barra cerca del hocico; dos pares de manchas redondas en el espacio óculo-frontal; dos manchas subtriangulares simétricas parietales y en la región occipital una mancha en anillo posteriormente interrumpido, con aspecto de C.
En Patagonia, cerca de Valcheta, en zona de roquedales aislados hay poblaciones de Bothrops ammodytoides de gran tamaño, todavía no estudiadas. Cuerpo grueso, achatado, contrastando con el cuello angosto y la cabeza subtriangular ancha, con fuertes maseteros y curiosamente hocicuda por el apéndice nasal levantado. Rostral alta y cóncava, terminada en punta, en la cual se apoyan interiormente pocas escamitas cefálicas, contribuyendo a la formación de la protuberancia. Placas irregulares entre rostral y ojo; la narina, abierta hacia atrás, se ubica entre dos escamas en contacto con la primera supralabial; siguen algunas escamas pequeñas irregulares y luego 4 escamas moderadas que delimitan la ancha abertura en embudo de la foseta facial, presente en todas estas especies, a la altura de la 3º supralabial. Por detrás de la foseta hay varias escamas irregulares diminutas que rodean el ojo, por encima del cual se extiende la placa supraocular rugosa. Todas las demás escamas de la cabeza, heterogéneas, lanceoladas o rómbicas, fuertemente carenadas y puntiagudas; 12 supra e infralabiales, algo redondeadas; en la región gular, por detrás de la mental triangular, poco notable, hay un par de postmentales subtriangulares irregulares, con 3 a 4 hileras de gulares lisas antes de las ventrales. Escamas dorsales fuertemente aquilladas, en 23 a 25 hileras longitudinales; cloaca indivisa; ventrales en promedio 154; subcaudales divididas, en promedio 36, en ejemplares de Mendoza.

Hábitat y comportamiento: Es un ofidio poco ágil, que se desplaza en suelo arenoso con movimientos más bien lineales, por contracciones ventrales, con cierta analogía con algunos vipéridos africanos. Prefiere biotopos arenosos, salitrales, roquedales de montaña, etc. En la zona andina se la puede encontrar hasta 2000 m.s.n.m. Es saurófaga, pero también caza roedores, en particular juveniles de vizcacha. Vive bien en cautiverio, pero es de temperamento agresivo, y en determinadas circunstancias, su ponzoña puede provocar accidentes sumamente graves o fatales. Vivípara; sobre su ecología y reproducción no se tiene la información que sería dado esperar de una especie tan común y ampliamente distribuida.

Distribución: Clásica forma de las regiones áridas del oeste, del monte biogeográfico y de las formaciones esteparias patagónicas. Al este, llega por La Pampa hasta casi el centro de la provincia de Buenos Aires y Mar del Plata; se halla en Córdoba, San Luis, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Tucumán; en el sur en Neuquén, Río Negro, Chubut y límites de Santa Cruz, resultando por tanto la especie más austral de los vipéridos.

Bothrops neuwiedi diporus Cope 1862

Sinónimos:
Bothrops diporus Cope 1862
Lachesis neuwiedii Boulenger 1896
Lachesis neuwiedi Berg 1898
Bothrops neuwiedi meridionalis Amaral 1930
Bothrops neuwiedi diporus Cochran 1961
Bothrops neuwiedi diporus Peters y Orejas Miranda 1970
Bothrops neuwiedi diporus Williams y Francini

Nombre vulgar: Yarará chica.
Tamaño: 70 cm.
Descripción: Víbora de tamaño mediano, con cola delgada, generalmente blanca en la punta. La coloración es de fondo castaño rojizo, con manchas de dibujo variado en la cabeza, algo similares al patrón de Bothrops ammodytoides; en el dorso se observa una serie bien regular de manchas marrón oscuro, formada por dos triángulos unidos por el vértice según la línea vertebral, a veces de manera asimétrica y casi separados o irregulares; anteriormente, en los límites de las ventrales, hay una serie longitudinal de manchas más borrosas, irregularmente redondeadas, del mismo color oscuro. Las regiones gular y ventral son blanquecinas, notándose en las placas en su punto de contacto con las escamas laterales un intenso punteado gris verdoso, más o menos extendido. La variación individual en esta especie es notable; se debe poner énfasis en la gran frecuencia de una neta coloración blanca de la porción terminal de la cola, por lo menos en ciertas poblaciones, como en La Rioja, donde se la llama comúnmente víbora de rabo blanco.
Excepcionalmente se encuentran especímenes de 1 m. Cuerpo no particularmene grueso, con cabeza corta, algo prolongada en el hocico y más robusta en la proximidad del cuello, el cual es bastante delgado, La cola es moderada y puntiaguda. Rostral más ancha que alta, seguida por algunas escamas lisas agrandadas hacia la región ocular, donde se destacan las supraoculares grandes y lisas; narina abierta entre dos escamas en la proximidad de la rostral; foseta facial en posición más anterior que en Bothrops ammodytoides y rodeada por escamas irregulares, que también contornean el ojo, relativamente grande, de pupila vertical. Supralabiales 8 a 10; infralabiales 10 a 13, algo redondeadas, todas las demás escamas de la lepidosis cefálica rómbicas, aquilladas y puntiagudas, bastante heterogéneas. Escamas dorsales aquilladas, con doble foseta apical, en 23 a 27 hileras longitudinales; ventrales 172 a 184 en los machos, 173 a 190 en las hembras, subcaudales 43 a 50 en los machos, 37 a 48 en las hembras, es decir dimórficas, por la diferencia entre los promedios. También estos datos se refieren a las poblaciones chaco-santiagueñas.

Hábitat y comportamiento: Es tal vez la especie más común y la que más accidentes provoca, por su gran agresividad y la eficacia de sus toxinas. Se alimenta principalmente de roedores y es más nocturna que Bothrops ammodytoides; de día se puede encontrar debajo de las piedras, particularmene cerca de arroyos o represas. Típicamente ovovivípara o vivípara, puede dar a luz hasta 7 a 8 crías, totalmente desarrolladas y activas.

Distribución: En el sur de Brasil, este de Bolivia, Paraguay y norte argentino, no alcanzando la provincia de Buenos Aires, pero sí las de La Pampa, San Luis y Mendoza.

Género Crotalus Linnaeus 1758

Se caracterizan por la presencia de numerosas escamas cefálicas diferenciadas, como internasales, prefrontales, grandes supraoculares y otras. Numerosas supra e infralabiales, 8 a 20 y 8 a 21, respectivamente. Poseen un apéndice articulado en la extremidad de la cola, el conocido cascabel, cuyos anillos aumentan con la edad de los individuos y varían en las diferentes especies. Se consideran estructuras con significado intimidatorio o hasta defensivo para el animal. Asustando o desviando desde lejos a los grandes herbívoros.

Crotalus durissus terrifícus (Laurenti 1768)

Sinónimos:
Caudisona terrifica Laurenti 1768
Crotalus terrifícus Boulenger 1896
Crotalus terrifícus Berg 1898
Crotalus durissus terrifícus klauber 1936
Crotalus terrifícus terrifícus Serié 1936
Crotalus terrifícus crotaminicus Moura Gonçalvez 1957
Crotalus durissus terrifícus Hoge 1966
Crotalus durissus terrifícus Peters y Orejas Miranda 1970
Crotalus durissus terrifícus Williams y Francini 1991

Nombre vulgar: Víbora de cascabel
Tamaño: 1,5 m.
Descripción: Víbora de tamaño grande, con cabeza bien separada por el cuello más angosto; lepidosis cefálica parcialmente diferenciada, escamas aquilladas, apéndice articulado queratinoso en la punta de la cola, o cascabel. La coloración revela un fondo general castaño algo amarillento, individualmente variable, en la cabeza hay una barra internasal amarillenta y una breve banda castaña ribeteada de amarillo desde el ojo a la comisura bucal. Dos bandas longitudinales oscuras, siempre con borde amarillo, parten de las supraoculares y se dirigen hacia la región anterior del cuerpo, iniciándose después hasta el extremo caudal una serie paravertebral de rombos de color más intenso particularmente en sus márgenes, marcados también por una hilera de escamas amarillo claro, la que pone en mayor evidencia el dibujo sobre el fondo general. En la región posterior y en proximidad del crótalo la nitidez del dibujo se pierde y la tonalidad se hace toda más oscura. Desde la región gular la faz ventral ofidio es amarilla o castaño claro, e igualmente oscurece acercándose a la porción caudal.
La cola representa el 8 al 10 % de la longitud total en el macho, el 5,5 a 7,5 % en la hembra, dato que representa un buen carácter diagnostico del sexo, junto con el número de escamas subcaudales. La cabeza es maciza, con hocico corto y canto rostral algo obtuso, rostral pequeña, dos internasales redondeadas cortas en contacto medial y dos prefrontales de mayor tamaño, irregulares y separadas por una escama chica. Estas placas son lisas, al igual que las supraoculares, grandes y aproximadamente rectangulares; otras escamas más o menos agrandadas y lisas se hallan en la región loreal, donde se abre la foseta sensoria facial (denominada asimismo loreal, o también lagrimal), alrededor del ojo y entre foseta facial y nasales, en cuyo intermedio se abre la narina. La mayor parte de la superficie superior de la cabeza, de todos modos aparece cubierta por escamas aquilladas puntiagudas rómbicas similares a las dorsales. En poblaciones del chaco-santiagueño, se cuentan 13 a 16 supralabiales y 14 a 17 infralabiales. Al medio del cuerpo, siempre en base a los mismos datos hay 27 a 31 hileras de escamas; se cuentan 169 a 179 ventrales en los machos, 176 a 199 en las hembras;. 32 subcaudales en los machos, 20 a 25 en las hembras. Como va se dijo, un dimorfismo sexual notable.

Hábitat y comportamiento: La víbora de cascabel se alimenta casi completamente de roedores, tales como ratones de campo y Tucu tucos, sobre el cual probablemente ejerce un buen control natural. Son ofidios relativamente lentos y no muy agresivos, a pesar del gran poder tóxico de su complejo veneno; los accidentes registrados en provincias de alta densidad poblacional ofídica son realmente mínimos para esta especie. La acción de la ponzoña es de tipo neurotóxico, sin fenómenos locales o edema, pero con lesiones internas graves, perturbaciones sensorias, ceguera y frecuente desenlace fatal. El ruidoso agitar del apéndice caudal córneo tendría un significado defensivo, contra un ocasional aplastamiento por ungulados de gran tamaño y de pesado casco. Viven a menudo en termiteros, cuevas abandonadas, vizcacheras, etc. Sus hábitos son fundamentalmente nocturnos. Normalmente son ovovivíparos.

Distribución: En todo el noroeste argentino, a excepción de la zona andina por arriba de cierta altura, en Chaco, Formosa, la Mesopotamia, Misiones, Santa Fé, gran parte de Córdoba, La Rioja y San Luis. Se halla, si bien menos frecuente, en San Juan (Guayama, Valle Fértil), en el este de Mendoza (desde Lavalle a Gral. Alvear) y de allí en el oeste de La Pampa.


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